lunes

EVOLUCIÓN HISTÓRICA TIANGUIS DE SAN MARTÍN TEXMELUCAN, PUEBLA.

El Tianguis del municipio de San Martín Texmelucan es el de mayores dimensiones en el Estado de Puebla y muy posiblemente de México y Latinoamérica. Cada martes convergen cientos de mayoristas y miles de compradores que en temporadas altas llegan a sumar más de 60 mil personas, que en un solo día efectúan incontables intercambios comerciales.

Los tianguistas y los compradores llegan de todas partes de la república Mexicana, principalmente del centro, sur y sureste, reportándose igualmente, gentes de Centroamérica. Llegan en autobuses especiales de turismo y de líneas foráneas con salidas específicas a este destino.

Se trata de un complejo conjunto de grandes tianguis: de ropa por mayoreo y medio mayoreo; calzado; frutas y verduras; semillas; alimentos preparados; introducción de ganado; implementos agrícolas; automotriz y de pulgas.

Desde 1994 esta ubicado, al oriente de la cabecera municipal, a medio kilómetro del centro; en anteriores predios ejidales de la localidad conurbada de San Lucas Atoyatenco, a un costado de la carretera a Tlaxcala.

Es un tianguis perfectamente intercomunicado por la infraestructura de autopistas y vías libres de la red carretera nacional, que lo conecta con todos los destinos importantes del país.

Los orígenes del Tianguis Municipal se encuentran en la base histórica de la vocación mercantil de San Martín Texmelucan. El comercio ha sido una de las ramas productivas tradicionales de la ciudad.


Desde la llegada de los primeros colonizadores españoles por las décadas de 1560-1570 hubo necesidad entre los hacendados y rancheros de abastecerse de insumos.

La apertura del Camino Real México – Veracruz con itinerario por Puebla sustentó el intercambio comercial entre viajeros y colonos de las ventas y postas asentadas en el Valle de Texmelucan.

Desde finales del siglo XVI el pueblo se posicionó como punto concéntrico entre los pueblos de la región, y los habitantes de San Martin fomentaron el intercambio de mercancías.

Las compraventas se desarrollaban en la Plaza de Armas (hoy Parque Hidalgo). Su importancia adquirió tal magnitud que para finales del siglo XVII y hasta el primer tercio del siglo XIX el gobierno no virreinal instalo una Garita para el cobro del transporte de mercancías (Una especie de aduana) convirtiendo a San Martin en un Pueblo de Alcabalas.

Los productos que se comercializaban eran principalmente agropecuarios: chile verde y seco; trigo y harinas; maíz; verduras; carbón; pulque; leña; cuero e insumos para las haciendas y ranchos. Los comerciantes del Consulado de México importaban para la región los productos que aquí estaban prohibidos como los paños, la pólvora y otros.

A este tianguis asistían los comerciantes y campesinos de los pueblos de la región de los volcanes y aquí se abastecían los caminantes, diligencias, milicias y viajeros de México a Veracruz.

Sin precisar cuando ocurrió, para 1780 – 1800 se han institucionalizado los días martes para implementos y los viernes para alimentos. Y la esfera de influencia es tal, que el edificio de la parroquia de San Martín Obispo es costeado en gran parte, con las limosnas que se consiguen entre vendedores y compradores. Se constituyen cofradías y asociaciones religiosas entre los tianguistas.

Con la guerra de independencia , el asedio constante al pueblo y la destrucción de caminos causo la desaparición de la Garita de Alcabalas y obstaculizo por un buen tiempo el libre intercambio, pero la importancia mercantil a nivel regional no se perdió.

El comercio en la Plaza de Armas creció en proporciones desiguales a la infraestructura de la Ciudad y para 1900 representaba ya un problema serio para las autoridades municipales.

Al iniciar el siglo XX, el municipio tenia una población de 14,315 habitantes; en la ciudad había apenas 3,374; era una comunidad pequeña con dos escuelas primarias, un teatro y una mancha urbana, que abarcaba lo que hoy es el Centro Histórico, aproximadamente.



Los días de plaza se efectuaban los martes, viernes y el domingo; el primero de estos era el importante como hasta ahora. El cobro de derechos representaba para el Ayuntamiento un ingreso imperativo para satisfacer necesidades públicas.

De todas las ramas económicas habidas en el registro de ingresos del Ayuntamiento, el Tianguis o Mercado resultaba ser el mas satisfactorio por que erogaba muy poco e ingresaba bastante numerario.

Durante la primera década de este siglo los proyectos de electrificación empedrado, agua potable, línea telefónica, y otras mejoras materiales hacia el progreso, estaban condicionadas al éxito que tuviesen las autoridades municipales en la administración y cobro del tianguis.

En 1903 el Presidente Municipal Ignacio Téllez hace una minuciosa descripción de lo que fue el mercado y lo que representaba para el municipio y su sociedad.

“ha surgido la imperiosa necesidad de un mercado que llene las exigencias de la población. Día a día se acentúa la marcha progresiva de Texmelucan, las vetustas casas se están transformando en cómodas habitaciones, la población se ensancha y cada día que pasa aumenta el comercio ; las transacciones que se verifican los días martes al intemperie y motivadas por ser día de plaza requiere protección contra los elementos de la naturaleza.

La pequeña plazoleta central y que hasta ahora sirve de mercado, es además insuficiente para el comercio, para el trafico, inadecuada para el objeto al que actualmente se le destina.

En la época de calores se hace intolerable la atmósfera con la aglomeración de gente y lo incomodo de las sombras que se colocan al frente de los puestos; en la estación de lluvias el aspecto de nuestra plaza es desolador, los baches abundan, los puestos diferentes se ven sobrenadar y los compradores al guarnecerse de la lluvia y evitar el lodo no verifican sus compras como deberían”.

Antes de 1917 y ante la imposibilidad de construir un edificio para un mercado funcional, la autoridad municipal implementó acciones para regular el comercio, el tráfico y la imagen de la plaza; cada año se publicaba el Bando de Policía y Buen Gobierno, mismo que con pequeñas reformas o adiciones siempre incluían artículos que prohibían entre otras cosas: vender todo tipo e alimento insano, introducir carne de animal muerto por enfermedad, frutas descompuestas, agujerear el piso para poner manteados o parasoles; dar pastura a los caballos; transitar armado por la plaza; ocupar mayor espacio otorgado por el inspector; estorbar con carga y descarga; tránsito de carros, carretas y carretillas por los costados de la plaza los días de tianguis, y todo tipo de actos que atentaran contra la moral y decoro de a sociedad; los infractores eran penalizados económicamente o con días de arresto.

Para el cuidado de la imagen pública, el Ayuntamiento obligaban a los comerciantes a construir jacalones con techo de tajamanil , barnizado con pintura de aceite y los costados de manta blanca, no permitían colocar respaldos por que atrás se cometían abusos y actos indecorosos.

El comercio en la plaza se hizo insoportable para 1917 y en un intento por darle solución, el Presidente Baraquiel Flores Castillo permitió que se instalaran en los patios, de la Estación de Ferrocarril Interoceánico, acción que no fue tolerada por la Superintendencia de los Ferrocarriles Constitucionalistas de México, exigiendo la expulsión de los comerciantes.

De hecho al año de 1917 es un año sumamente importante para la historia de San Martín y de la futura evolución del tianguis. Con gestiones del General Domingo Arenas y sus ideas agraristas logró que le empresario y hacendado español Marcelino G Presno fraccionara el terreno “Xolalpan” ubicado al oriente de la ciudad, cediendo al Ayuntamiento todas las calles resultantes del fraccionamiento y un terreno destinado exclusivamente para construir el mercado público.

El 18 de Noviembre de 1917, inauguró al mediodía el “Mercado Vicente Guerrero”. Pero el problema el mercado solo se había trasladado de lugar, ahora, el nuevo terreno más grande, lleno de jacalones y cada martes , viernes y domingo, un área llamada tianguis se congestionaba con la llegada de numerosos comerciantes y compradores.

Esta situación se mantuvo sin variaciones hasta el año de 1928, en que se hicieron avances significativos. Al parecer el nuevo sitio quedaba “demasiado lejos” para la ciudadanía que no concurría a él, hecho que favoreció el crecimiento y proliferación de ambulantes, sobre todo en las calles 5 de Mayo e Hidalgo.



Las autoridades municipales propusieron una nueva reubicación del tianguis para trasladarlo a los terrenos despoblados de los ejidos conocidos como la “Ixtla” (hoy colonia Morelos), en el sitio que alguna vez sirvió de pista de aterrizaje.

Entre 1928 y 1937 se construyó el Mercado Municipal Domingo Arenas; pero desde el inicio hubo problemas entre los locatarios de puestos fijos y los que ocupaban el área de tianguis, más los conflictos con los ambulantes que ocupaban los martes y viernes las calles aledañas al mercado.

Las décadas de 1950 y 1960 consolidan la trascendencia del comercio en la ciudad, con la característica de que los ambulantes se han posicionado del tianguis en dos días a la semana, y se perfila la especialización de productos: ropa y calzado los martes, y verduras los viernes.

Las décadas de 1970 y 1980 con los cambios socioeconómicos del país, crecen las actividades mercantiles informales y el ambulantaje toma posesión de las calles aledañas al Mercado domingo Arenas y se desbordan a las céntricas de la ciudad de San Martín.

La competencia desleal hace su parición y van a la baja las ventas de los locatarios del mercado municipal y comerciantes establecidos, que optan por salir a las calles y banquetas de los frentes de sus casa y negociaciones.

Surgen la primeras agrupaciones en defensa de los ambulantes, que chocan con los intereses de los locatarios del mercado y con las cámaras para los comerciantes establecidos. La autoridad municipal sigue usufructuando los beneficios por derechos de piso y comercio; pero comienza a ser rebasada en la gobernabilidad y control de tianguistas y ambulantes.

Entre 1980 y 1990 el tianguis semanal de la Ciudad de San martín Texmelucan se ha especializado en la venta de ropa por mayoreo y medio mayoreo y zapato, y se refuerza la combinación con otras mercaderías como la venta de insumos agrícolas, abarrotes, alimentos y de pulgas.

Los comerciantes intermediarios han sido sustituidos o desplazados por los fabricantes directos de la ropa, que abaratan aún más los costos de compra y consolidan esa cualidad como la principal atracción para los compradores, pues el margen de sus ganancias es tan generoso que pueden realizar operaciones como submayoristas y revendedores de primera instancia.

La evolución natural del tianguis aprovecha la incapacidad de la infraestructura económica del municipio responder a la demanda de empleo de la población y en gran número de desempleados se incorporan al sector informal un gran numero de desempleados en busca de un medio de subsistencia y mejoramiento en sus condiciones de vida. La creciente migración del campo a la ciudad y las consecuencias acelera el proceso.

En 1987 en tianguis ambulante que se realiza en San Martin Texmelucan abarca 35 calles de extensión en las cuales se efectuaban toda clase de giros comerciales, la población de vendedores era superior a los 5 mil y los compradores a diez mil.

Los conflictos en el área fueron provocados por la saturación y concentración de las actividades de comercialización, ya que los tianguistas que llegaban distribuían sus productos en las aceras de las calles y en puestos improvisados y ubicados desordenadamente; repercutiendo a la circulación peatonal y vehicular, ya que estos son de tamaños y medidas desiguales.

La funcionalidad anárquica del tianguis, que ya era completamente de ambulantes provocaba una serie de problemas como: contaminación ambiental, grandes cantidades de basura, altos decibeles de ruidos y sonidos, inseguridad individual tanto de vendedores como de compradores por el hecho de que la vigilancia policíaca era insuficiente, asimismo proliferan los robos, atropellos y accidentes, e ingobernabilidad.

Los resultados y consecuencias sociales, económicas y políticas tomaron magnitudes lamentables e inesperadas; había que dar solución gubernamental y política al asunto.






0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada