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lunes

MONOGRAFÍA DE SAN SALVADOR EL VERDE, PUEBLA.


Toponimia: San Salvador, en advocación al Divino Salvador que la iglesia católica conmemora el 6 de agosto, el día de la Trasfiguración del Señor, y “el Verde”, toponímico que hace clara alusión al verdor que predomina en su entorno geográfico; desde finales del siglo XVIII este nombre geográfico sirvió para distinguirlo de San Salvador el Seco, otro poblado importante ubicado en el mismo itinerario del viejo Camino Real México-Veracruz.

En sus primeras décadas coloniales se llamaba San Salvador Tlalnepantla que se traduce como “enmedio de la tierra ó en la mitad de las tierras”; luego lo compartió con el topónimo de “Texmelucan” que significa “el encinar ó lugar de encinas” hasta mediados del siglo XVIII; finalmente entre el último tercio de esa época y principios del XIX se quedó definitivamente con el toponímico de “el Verde”.

Glifo: Por sus diferentes nombres geográficos igualmente ha tenido diversos glifos, los correspondientes a “Tlalnepantla”, “Texmelucan” y para representar ideográficamente a “el Verde” se utiliza el de “Xopallican”; este último traduce o da la interpretación en mexicano antiguo, el verdor y esplendor vegetal del municipio: “donde está el verano ó lugar siempre verde y con frutos.”


Localización: El municipio de San Salvador el Verde se localiza en la parte centro oeste del Estado de Puebla. En las estribaciones de la Sierra Nevada, ladera noreste del Iztaccíhuatl en un segmento elevado del valle poblano-tlaxcalteca conocido desde épocas prehispánicas como el Valle de Texmelucan.

La cabecera municipal se ubica a los 98 grados 31.0 minutos de longitud oeste y los 19 grados 16.2 minutos de latitud norte; a 2400 msnm. Está a 42 kilómetros al norponiente de la capital poblana, distante 10 kilómetros al poniente de la ciudad de San Martín Texmelucan y a 102 al oriente de la ciudad de México.

Extensión: Tiene una superficie de 150.53 kilómetros cuadrados que lo ubica el 87° lugar con respecto a los demás municipios del estado.

Clima: Por su ubicación con respecto a la Sierra Nevada disfruta de tres climas, pero el más común es el clima templado subhúmedo con lluvias en verano, su temperatura media anual es de 14.6° C.




Orografía: El municipio está en la parte oeste ascendente del Valle de Texmelucan, éste en otro más extenso, que es el Valle Poblano-Tlaxcalteca, mismo que en la parte poblana está ubicado en el Eje Neovolcánico, lo que determina el relieve del lugar llena de lomeríos. La cima más alta es la cumbre del Iztaccíhuatl con sus nieves perennes.

Población: Tiene una población de 22,649 habitantes mismos que en su mayoría se dedican fundamentalmente a las actividades agropecuarias produciendo: frijol; maíz; haba; cebolla; col; cilantro y otras verduras. En la floricultura siembran: gladiola, rosa y crisantemo. En cuanto a la producción frutícola cosechan: tejocote, pera, ciruela, durazno, chabacano, manzana, aguacate y capulín. También se desarrolla la industria textil y la del calcetín.

Historia: La ausencia de excavaciones arqueológicas específicas para el territorio municipal evitan tener conocimiento exacto de su pasado prehispánico; sin embargo en los terrenos de cultivo y en algunas áreas de la montaña se han encontrado entierros con ofrendas, sobresaliendo la presencia de esqueletos con cráneos con deformaciones frontales y tabulares, acompañados con utensilios como hachas de piedra, cuchillos de obsidiana y cerámica anaranjada y policromada que nos acercan comparativamente a la sociedad cholulteca del Período Clásico Mesoamericano; es decir, que por lo menos el municipio estuvo poblado desde el año 400 d.C.

En el período de la Conquista, los españoles exploraron la zona desde 1520 cuando pernoctaron en el pueblo de Tezmollocan distante a un kilómetro al norte de la actual cabecera municipal. Posteriormente, instaurada la Colonia, con la apertura de caminos reales para comunicar a las ciudades de Puebla de los Ángeles y Huejotzingo con la de México las partes más planas comenzaron a ser pobladas, de esa manera entre 1550 y 1560 se fundó el poblado de San Salvador Tlanepantla, llamado ulteriormente Texmelucan y finalmente el Verde.

La consolidación de San salvador el Verde en los primeros años de la colonia permitió el surgimiento de localidades como San Martín Texmelucan, San Matías Tlalancaleca y Santa Rita Tlahuapan. Pronto la región se afianzó como la zona cerealera de la Nueva España con grandes producciones de maíz, trigo y cebada.

Durante el siglo XIX se vio involucrado en los grandes acontecimientos de la historia nacional. Por sus montañas llegaron los ejércitos de Morelos y con ellos el Movimiento de Independencia y sus acciones militares que se sucedieron entre 1812 y 1821, movimientos donde destacó el legendario y temible bandolero-guerrillero Vicente Gómez “el capador”. Posteriormente durante la Invasión Norteamericana de 1847 y en la Intervención Francesa durante 1862-1864 los cerros, barrancas y lomeríos de la montaña fueron el escenario de las constantes tácticas de guerras de guerrillas con las cuales se puso resistencia a los ejércitos invasores.

Por su parte la Revolución Mexicana también dio la oportunidad de trascender históricamente con la participación de Adolfo Bonilla, primeramente con el arenismo y luego al lado del carrancismo.

En el siglo XX San Salvador el Verde aunque ya no tiene la misma influencia socioeconómica dentro de la región Puebla-Tlaxcala, se manifiesta como un municipio vital para el suministro de centros de abasto de granos, verduras y frutas de los grandes centros poblacionales como la ciudad de México y Puebla capital, además de las ciudades medias de la región. Sus esfuerzos se han encauzado últimamente al aprovechamiento racional de sus recursos forestales y a la promoción de su patrimonio turístico.

Gastronomía: Es una sociedad identificada con el arte culinario poblano; en la Villa de San Salvador el Verde, es fácil de encontrar y deleitarse con los platillos tradicionales como las exquisitas carnitas de cerdo; los tacos placeros (tortilla de maíz, aguacate de la región, queso fresco, pápalo o pipitza, nopales, rábanos y cilantro), tlacoyos de frijol y las insuperables gorditas. En la explanada del frente de la parroquia se colocan los mercaderes que llevan sendos canastos de deliciosas “coloradas”, que son panecillos o doraditas de maza de harina con sabor especial, cubiertos de azúcar de color rosa; degustarlas con café o champurrado es exquisitez obligada para el visitante.

Si lo anterior resulta irresistible, nadie puede evitar disfrutar de los dulces típicos, como las frutas cristalizadas, que son de temporada y de producción local, que también se venden en conserva. Igualmente se preparan con frutas de la región los finísimos ates, mismos que son comprados como souvenir gastronómico. Las “alegrías” de amaranto son ineludibles.

Sin embargo, la experiencia gastronómica más seductora para el paladar será la de probar y bien nutrirse con la gran variedad de platillos culinarios que se preparan con la trucha arcoiris; misma que se siembra y se consume recién pescada en los restaurantes de los trucheros de montaña de San Andrés Hueyacatitla. Son especialidad las truchas empapeladas, rellenas con hongos silvestres, queso de hebra y condimentadas con epazote y chile de la región.

Por otra parte, en la comunidad de San Simón Atzitzintla, tiene gran importancia ya que se da una extraordinaria producción de “Huauhtli”; comúnmente conocido como “Amaranto”; el cual tiene bondadosas propiedades alimenticias, curativas y nutritivas, por lo que se utiliza como cereal, como en alimentos de gran demanda culinaria como atoles, tamales, malteadas, galletas, tostadas etc.

Popularmente es conocido por las barritas de “la alegría”, que están endulzadas con azúcar y son más nutritivas con miel, y para los deportistas se hacen combinadas con nuez, pasas y cacahuate. Hay que hacer notar que los astronautas durante su estancia en el espacio, tienen en su dieta energética básica al amaranto.
ATRACTIVOS TURÍSTICOS DE SAN SALVADOR EL VERDE

Parroquia del Divino Salvador: ubicada en la cabecera municipal, distante a 10 kilómetros de la ciudad de San Martín Texmelucan y a 42 de la capital poblana.

Fue la sede de la primera parroquia y doctrina del Valle de Texmelucan. Es un templo católico de estilo basilical dedicado al Divino Salvador; sus orígenes son del siglo XVI y su construcción del XVII, por lo que en el interior hay retablos e imágenes barrocos de esos tiempos. Los altares, arcos, cúpulas y cornisas están ricamente doradas en oro.

Una importante colección de ex-votos aumenta su riqueza cultural. En ellos, por medio de la pintura al óleo y a lápiz y mediante la palabra escrita, las personas que fueron socorridas con un milagro, narran con imágenes muy ilustrativas su desgracia, el momento de la invocación y lo extraordinario del prodigio misericordioso. Datan de los siglos XVIII a la fecha. Por ese medio podemos reconstruir las técnicas pictóricas, los paisajes, las vestimentas, las razas, los transportes, los estilos de vida y la expresión lingüística de cada época.

De recia mampostería, el templo es visitado por grandes multitudes el Domingo de Resurrección, por peregrinos que llegan en miles de a pie desde sitios muy lejanos, otros en autobuses y camionetas para venerar la imagen conocida como de la Preciosa Sangre de Cristo, de la que se dice es muy milagrosa; siendo la fe, su principal medio de atracción.

La imagen se encuentra en un nicho de cristal en la nave izquierda, es del género barroco del siglo XVII, presenta algunas características únicas. Por sus milagros y las miles de almas piadosas que lo visitan todo el año comparte una enorme fama con otras imágenes igualmente prodigiosas como el Señor de Tepalcingo o el del Santuario de Chalma.
Además de toda su riqueza arquitectónica, escultural y piadosa tiene un valor informativo insustituible, el archivo histórico parroquial es sumamente importante para reconstruir el pasado de todos los pueblos de la región de Texmelucan.

Capilla de San Miguel Contla: Se localiza a 2 kilómetros al poniente de San Salvador el Verde, entre la montaña. Esta edificación rústica es una réplica en pequeño de la basílica dedicada a San Francisco, en Asís, Italia.

Es una campestre y a la vez sobria construcción, con interior reconfortable y abrigador en contra del frío del monte. Fue construida completamente de piedra, con cantos rodados extraídos de los ríos cercanos; tiene hermosos jardines frutales tupidos de vegetación, a los cuales cruza un pequeño arroyo de aguas frías y cristalina, cuya escenografía tiene una pequeña cascada rodeada de flores.
Es un centro religioso donde se efectúan los encuentros de reflexión mística llamados retiros espirituales; es un sitio ideal para el recogimiento piadoso, ya que por su lejanía de la población y al estar rodeado por el frondoso bosque se vive en plenitud la conciliación.

Además tiene valores turísticos agregados, pues se contemplan desde un ángulo inigualable la hermosa vista de los volcanes, sobre todo del Iztaccíhuatl con sus eternas nieves. Los observadores de las aves cantarinas y peregrinas tiene un marco referencia sin igualdad, mientras viene el descanso mediante el suave y arrullador sonido del agua que corre por los riachuelos. Visitar este lugar es tener una experiencia inolvidable

Ex Hacienda de San Antonio Chautla: Está en la localidad de San Lucas el Grande, al nororiente de la Villa de San Salvador el Verde; a 4 kilómetros de San Martín Texmelucan y a 36 de Puebla, por la carretera 190 rumbo a México.

Es una monumental finca que inició su construcción desde el siglo XVII. En el siglo XIX cuando sus propietarios fueron Tomás y Eulogio Gillow, la hacienda productora de granos y pulque fue una innovadora en la tecnología agrícola y se constituyó en el principal motor económico de la región.

Actualmente tiene 25 hectáreas de bosque con grandes lagunas artificiales y espectaculares construcciones coloniales y porfirianas. Su más preciado atractivo, es el castillo tipo inglés, construido a fines del siglo XIX, entre dos grandes lagunas, cuyo espejo de agua lo refleja con delicado gusto; los jardines espaciosos y bien ornamentados le dan una gran suntuosidad; es célebre su cocina típica poblana, tapizada de talavera. Sus locaciones han sido escenario para películas, telenovelas, reportajes y documentales.

Es un centro recreativo, donde se ejercita la pesca deportiva de la trucha arcoiris y la lobina; hay lanchas para remar; en el bosque encontramos cabañas de descanso; áreas para días de campo y es el sitio ideal para practicar la fotografía y la observación de aves. Entre los servicios está un mini súper donde se venden y rentan equipos de pesca. En el restaurante del castillo se ofrece una amplia carta para disfrutar las especialidades de la trucha en sus variados guisos.

Trucheros de San Andrés Hueyacatitla: Están en el poblado montañesco de San Andrés Hueyacatitla, ubicado al pie del bosque del Ixtaccíhuatl; distantes a uno y tres kilómetros de la Villa de San Salvador El Verde, al poniente, subiendo la montaña.

En el manantial natural “La Turbina”, se ha sembrado la trucha arcoiris que se adquiere a precios populares; mismas que los visitantes la disfrutarán recién pescadas preparadas en variadas recetas, en el restaurante campirano que ahí se encuentra, o bien prepararlas según el gusto familiar en las palapas, mientras los niños se divierten en los prados siempre verdes, junto a los arroyos de aguas cristalinas; igualmente se tiene la oportunidad de iniciarse en la pesca deportiva. La última opción para saborear la trucha es comprarla para llevar a casa ya que por su frescura soportan sin dificultad un día sin refrigerar.

Por otra parte, en el “Parque Ejidal Xoquititla”, está el centro recreativo con truchero, aquí, se tiene un amplísimo espacio de bosque lleno de pinos y con abundante vegetación, que es el hábitat de diversas especies de flora y fauna propias del bosque. Abundan en la cercanía, los fríos y transparentes riachuelos que sirven de marco para divertirse sanamente con juegos de montaña y disfrutar el aire puro de la naturaleza.

Los aficionados a los insectos no ponzoñosos, a las aves y a los árboles encontrarán una extraordinaria oportunidad de conocer más especies en su estado natural. Los ejidatarios del lugar serán sus mejores guías y asesores.

Para comer no habrá nada mejor que deleitarse del sabor de la trucha arcoiris recién atrapada. Hay un restaurante campirano donde el visitante será bien atendido; así mismo, si lo prefieren están las palapas, para cocinar familiarmente. De manera amateur y sólo para los niños está un estanque para la pesca recreativa. En este lugar se puede acampar, solamente hay que ponerse de acuerdo con los ejidatarios. Así mismo, la practica del ciclismo de montaña es una atractiva oportunidad.

Parque Nacional Ixta-Popo: Localizado en la parte más elevada del Ejido de San Andrés Hueyacatitla; tiene cientos de hectáreas de bosque con hermosos paisajes, riachuelos y lagunas de aguas frías y cristalinas. Es lo que buscan los apasionados del montañismo, el campismo y el ascenso en nieve. Para ascender es necesario ponerse de acuerdo con los ejidatarios, para garantizar la seguridad del visitante y que este conozca sitios increíbles que sólo ellos saben.

Ex hacienda de San Pedro Malinaltepec: Es una edificación bien conservada que data desde el siglo XVII; la solidez y espacialidad de su arquitectura demuestra las etapas coloniales y porfirianas. En la Colonia estuvo dedicada a la siembra de trigo y cebada, actualmente aprovecha los recursos forestales y entre sus riquezas está la maquinaria antigua para tratar racionalmente la madera. Es mencionada en innumerables fuentes de historia. Sus muros acompañan los sucesos históricos de la Independencia y la Revolución mexicanas, ya que por ser un importante centro de abastecimiento de alimentos y por su fortaleza un refugio seguro, fue ocupada militarmente y de manera constante por los protagonistas de aquellos sucesos.

Los amplios salones, patios, huertas, corrales, graneros, capilla y habitaciones, son óptimas par el estudio de las formas de vida pasadas; son locaciones para la filmografía y el video profesional

Danzas: En las poblaciones pertenecientes a San Salvador el Verde, con motivo de sus fiestas patronales se efectúan danzas mestizas de gran colorido y profundo mensaje antropológico. Las más habituales son las de los Moros y Cristianos o Santiagueros.

La danza de mayor significado se da en la población de San Lucas el Grande, situada al nororiente de la cabecera, a 10 minutos de San Martín Texmelucan sobre la carretera 190 rumbo a México; el 12 de diciembre se desarrolla la extraordinaria “Danza de los Cegadores y los Rebeldes”, que en Oaxaca de donde fue traída se le conoce como la Danza de los Negritos.

Se trata de una demostración del dominio ideológico que tenían los hacendados de San Antonio Chautla (Ex Hacienda de Chautla), sobre los indígenas de toda la región. Esta danza data de finales del siglo XVIII y con una escenografía y coreografía singulares se narra la relación de potestad de los acaudalados sobre los campesinos a quienes tenían en la esclavitud, así como los frustrados anhelos de libertad de los negros africanos.

Con música y movimientos acompasados se detallan los trabajos forzosos a que eran obligados los peones acasillados y los aparceros (cegadores) de los pueblos aledaños que estaban bajo el señorío de la hacienda. Los hacendados bien ataviados contemplan complacidos a los capataces golpear con el látigo a los agotados sembradores que como autómatas trabajan el campo del amanecer al anochecer; los negros africanos y los mulatos que son los rebeldes por naturaleza se sublevan y atentan contra los amos.

No obstante que triunfan, no saben que hacer con su libertad y al quedar descarriados, nuevamente son sometidos y avergonzados; a los mestizos que les ayudaron en la rebeldía, les embadurnan zapote negro o lodo negrusco para simular que son de la misma raza y se les trata con el mismo castigo; al finalizar negros, mestizos y mulatos, es decir, los cegadores y los rebeldes, terminan sembrando las tierras de los señores hacendados, mientras bailan jubilosos, aceptando sin reproches su destino.

Esta era una manera de someter ideológicamente a los indígenas, quienes así se sometían a la esclavitud. Los personajes son sumamente originales y autóctonos: hacendados, negros, capataces, indios mestizos, cegadores y otros personajes que son mezcla de otras danzas del carnaval como las rotas, las catrinas o las damas de compañía y los actores con los disfraces de burla social hacia los gobernantes, políticos o artistas famosos. Cientos de visitantes acuden a participar de la danza, ya que los pingos, “matachines” o “polines” hacen que el baile sea interactivo, una vez que al público lo corretean con los látigos y pobre de aquél que sea alcanzado.



Fiestas y ferias: La fiesta patronal del Divino Salvador se celebra el 6 de agosto, el día de la Transfiguración del Señor; la festividad religiosa se conmemora con peregrinaciones y en lo pagano con un día de celebraciones folklóricas. En el mes de noviembre honran a sus muertos y celebran a Todos los Santos con la asistencia al cementerio, con arreglo floral de las tumbas y la elaboración en los hogares, de altares con ofrendas.

Sin embargo las festividades de mayor impacto social, son las dedicadas a la imagen milagrosa de Preciosa Sangre de Cristo que festejan principalmente el Domingo de Pascua, esta celebración de la Semana Santa incluye la feria del pueblo con juegos mecánicos, bailes populares y venta de alimentos y dulces típicos; igualmente en honor de esa imagen se hacen “mandas” en el primer miércoles del mes de julio.

Servicios Turísticos: Clave de larga distancia (248)

Teléfonos de emergencia
Presidencia Municipal
Tel. 01 248 48 206 50
Policía Municipal y Servicio de Auxilio
Tel. 01 248 48 201 21
Centro de Salud
01 248 48
Consejo Municipal de Turismo
01 248 48 918 94

Restaurantes
Restaurante campestre “El Refugio”
Camino al Verde, en Acamique

Ex Hacienda de Chautla
Interior de Castillo

Truchero “La Turbina”
San Andrés Hueyacatitla

Truchero “Xoquititla”
Parque Ejidal de Hueyacatitla

Fondas Populares del Mercado
Parque Cuauhtemoc, en la Villa de San Salvador el Verde

Hoteles
Cabañas de la Ex Hacienda de Chautla



Distancias:
Distrito Federal __________ 120 Km.
Puebla ___________________ 42 Km.
Tlaxcala__________________ 32 Km.
San Martín Texmelucan___ 10 Km.
Aeropuerto Huejotzingo ----- 20 Km.




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SÍNTESIS HISTÓRICA: JAGÜEY “HUEYAPANGO” O “LA TANDA” SANTA CATARINA HUEYATZACOALCO, TEX. PUE.

Santa Catarina Hueyatzacoalco es una población que tiene sus orígenes mestizos desde mediados del siglo XVII. Sin embargo en la parte sur del territorio en las vertientes del cercanas al río Acotzala se pueden encontrar vestigios de la presencia humana prehispánica con restos de cerámica y figurillas antropomorfas de clara influencia teotihuacana; en el lado norte se encuentran restos de los utensilios de las fases cholultecas; y en lo que hoy es el edificio de la Presidencia Auxiliar hasta la década de los setentas se encontraba un pequeño basamento piramidal, al que todos llamaban “el cerrito”.

En la época colonial, el poblado surgió como barrio de indígenas anexo a la extinguida Hacienda de Santa Catalina, perteneciente a la Parroquia de San Salvador el Verde. Posteriormente en 1683, ya consolidado como pueblo mestizo, fue adherido a la Parroquia Partido de San Martín; desde entonces forma parte de la municipalidad de Texmelucan.

La localidad ha tenido algunas características que el han acompañado toda su historia: hasta el siglo XX habían sido campesinos, productores de hortalizas y granos como el maíz, el trigo y la cebada, situación contrastante con su estrecho territorio, mismo que se expandió medianamente a través de la compra de terrenos, que por siglos y luego con el agrarismo vinieron haciendo los pobladores con los propietarios de las haciendas y ranchos limítrofes, condición histórica acrecentada con la ausencia de manantiales que les proveyeran espléndidamente de agua para el regadío de los campos.

El pueblo nunca fue poseedor natural de fuentes suministradoras de agua. Dependió siempre de las autoridades coloniales; del gobierno independiente y de los gobiernos posrevolucionarios para obtener el uso, cesión y dotación de aguas. Por ello su territorio estaba lleno de canales, “amomolocles”, bordos de agua, depósitos y jagüeyes, que se nutrían del agua que llegaba de poblaciones más arriba. Todo su proceso histórico está marcado por los conflictos del aprovechamiento del agua.



Desde del gobierno virreinal están ligados al aprovechamiento del agua del Río Acotzala. En 1922 obtuvieron la dotación provisional de las aguas nacionales del mismo río, y el aprovechamiento del Ojo de Agua de San Gregorio Aztotoacan de la municipalidad de San salvador el Verde.

En la década de los treintas del siglo XX negociaron con los vecinos de San Rafael Tlanalapan el intercambio del Ojo de Agua de San Gregorio por los derechos y aprovechamientos del Ojito de Agua “San José” ubicado en terrenos de la extinguida hacienda y rancho de “Vista Hermosa” obteniéndolo y construyendo un canal de agua con el mismo nombre del jagüey.

En esa misma época el pueblo se organizó para obtener de manera definitiva la dotación de aguas del Río Acotzala, específicamente de la presa conocida como “Presa de Tierra”, “Presa Número 9” ó “Presa Santa Catarina”.


Esta dotación de aguas era compartida por pequeños propietarios y fraccionistas del fundo legal del Pueblo, colonia Buenos Aires, La Mojonera, Rancho Elizalde, Zona de Protección de la Ex Hacienda de San Miguel Lardizábal, de Tepatlaxco (Hoy Colonia La Joya o Rancho de los Ramírez), Tamazulapan (Hoy colonias Los Volcanes y Tamazolapan), Barrio de los Dicios y Tepetzingo (de la ciudad de San Martín), y Rancho de Atoyatenco. La repartición del agua se hacía por “tandeo” nombrando en común acuerdo un repartidor de aguas; había un representante por cada núcleo de beneficio.

El 1932 la Secretaría de Agricultura y Fomento emitió un acuerdo mediante el cual regulaba de manera provisional el aprovechamiento de las aguas para todos los pequeños propietarios y fraccionistas; aquí no entraban los ejidatarios. La Agencia General de Puebla, sección Técnica de Aguas, les requirió a los beneficiarios la construcción de un depósito y un canal de aguas. En Junta Pública los vecinos acordaron y beneficiarios acordaron construir el canal y el depósito.

El Jagüey “Hueyapango” que era por usos y costumbres propiedad del pueblo, sería la base para hacer el depósito de agua, mediante su ampliación; para ello le compraron el terreno al señor Emiliano Álvarez ( vecino del pueblo) en la cantidad de ciento cincuenta pesos. El Presidente Auxiliar Francisco C. Blanquel y la Comisión de Aguas integrada por Joaquín Arana, Marciano Sánchez, Alejandro Arana, Arcadio Fuentes, Ramón Pérez, Martín Minero, Mariano Suárez, salvador Blanquel, Basilio Pérez, Leonardo Arias e Hilario Pineda, hicieron las gestiones y cobros de la cuota por metro lineal a todos los usufructuarios; el pago incluía la ampliación del jagüey, del terreno, de la construcción del canal y de las afectaciones a los predios por donde pasaría el canal.

Para 1936 el Departamento de Aguas de la Secretaría de agricultura delegación Puebla, emitió el Reglamento de Aguas de la “Presa de Tierra” o “Presa número 9” para el Pueblo de Hueyatzacoalco, exigiéndoles la ampliación del jagüey para hacer más grande del depósito; nuevamente se requirió la compra de un terreno al señor Juan Mellado, vecino de Tepatlaxco; para esta época se habían sumado al beneficio los fraccionistas del predio conocido como “El Calvario”; se integró la Comisión negociadora con los señores Manuel Blanquel y Valentín Pérez.

De 1937 a 1941 el depósito de agua o jagüey se amplió más de acuerdo a las necesidades de dotación de aguas. En 1939 se había obtenido la dotación definitiva de aguas nacionales y fue necesario hacer la infraestructura para la repartición, como un canal entibado que atraviesa el antiguo camino nacional a San Salvador el Verde. Las dificultades de la ampliación del depósito y la apertura del canal incluían interrumpir y desviar el tráfico de camiones a las localidades del vecino municipio; el Gobernador del estado tuvo que dar su aprobación oficial. Hasta 1940 seguían las obras hidráulicas.

Diferentes comisiones se han hecho cargo del jagüey /depósito para repartir por tandas el agua. Hoy los usos y costumbres del tandeo de agua han casi desaparecido con la urbanización y la desaparición de terrenos agrícolas para sembrar y regar, igualmente con la apertura de pozos profundos.

En la actualidad el jagüey o depósito de agua de Santa Catarina Hueyatzacoalco, es de propiedad federal; forma parte de la infraestructura hidráulica de la Cuenca Alta del Atoyac, administrada por la Comisión Nacional del Agua. Las autoridades auxiliares han hecho su rescate para fines ecológicos, de recreación productiva y conservación de áreas naturales.

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EVOLUCIÓN HISTÓRICA TIANGUIS DE SAN MARTÍN TEXMELUCAN, PUEBLA.

El Tianguis del municipio de San Martín Texmelucan es el de mayores dimensiones en el Estado de Puebla y muy posiblemente de México y Latinoamérica. Cada martes convergen cientos de mayoristas y miles de compradores que en temporadas altas llegan a sumar más de 60 mil personas, que en un solo día efectúan incontables intercambios comerciales.

Los tianguistas y los compradores llegan de todas partes de la república Mexicana, principalmente del centro, sur y sureste, reportándose igualmente, gentes de Centroamérica. Llegan en autobuses especiales de turismo y de líneas foráneas con salidas específicas a este destino.

Se trata de un complejo conjunto de grandes tianguis: de ropa por mayoreo y medio mayoreo; calzado; frutas y verduras; semillas; alimentos preparados; introducción de ganado; implementos agrícolas; automotriz y de pulgas.

Desde 1994 esta ubicado, al oriente de la cabecera municipal, a medio kilómetro del centro; en anteriores predios ejidales de la localidad conurbada de San Lucas Atoyatenco, a un costado de la carretera a Tlaxcala.

Es un tianguis perfectamente intercomunicado por la infraestructura de autopistas y vías libres de la red carretera nacional, que lo conecta con todos los destinos importantes del país.

Los orígenes del Tianguis Municipal se encuentran en la base histórica de la vocación mercantil de San Martín Texmelucan. El comercio ha sido una de las ramas productivas tradicionales de la ciudad.


Desde la llegada de los primeros colonizadores españoles por las décadas de 1560-1570 hubo necesidad entre los hacendados y rancheros de abastecerse de insumos.

La apertura del Camino Real México – Veracruz con itinerario por Puebla sustentó el intercambio comercial entre viajeros y colonos de las ventas y postas asentadas en el Valle de Texmelucan.

Desde finales del siglo XVI el pueblo se posicionó como punto concéntrico entre los pueblos de la región, y los habitantes de San Martin fomentaron el intercambio de mercancías.

Las compraventas se desarrollaban en la Plaza de Armas (hoy Parque Hidalgo). Su importancia adquirió tal magnitud que para finales del siglo XVII y hasta el primer tercio del siglo XIX el gobierno no virreinal instalo una Garita para el cobro del transporte de mercancías (Una especie de aduana) convirtiendo a San Martin en un Pueblo de Alcabalas.

Los productos que se comercializaban eran principalmente agropecuarios: chile verde y seco; trigo y harinas; maíz; verduras; carbón; pulque; leña; cuero e insumos para las haciendas y ranchos. Los comerciantes del Consulado de México importaban para la región los productos que aquí estaban prohibidos como los paños, la pólvora y otros.

A este tianguis asistían los comerciantes y campesinos de los pueblos de la región de los volcanes y aquí se abastecían los caminantes, diligencias, milicias y viajeros de México a Veracruz.

Sin precisar cuando ocurrió, para 1780 – 1800 se han institucionalizado los días martes para implementos y los viernes para alimentos. Y la esfera de influencia es tal, que el edificio de la parroquia de San Martín Obispo es costeado en gran parte, con las limosnas que se consiguen entre vendedores y compradores. Se constituyen cofradías y asociaciones religiosas entre los tianguistas.

Con la guerra de independencia , el asedio constante al pueblo y la destrucción de caminos causo la desaparición de la Garita de Alcabalas y obstaculizo por un buen tiempo el libre intercambio, pero la importancia mercantil a nivel regional no se perdió.

El comercio en la Plaza de Armas creció en proporciones desiguales a la infraestructura de la Ciudad y para 1900 representaba ya un problema serio para las autoridades municipales.

Al iniciar el siglo XX, el municipio tenia una población de 14,315 habitantes; en la ciudad había apenas 3,374; era una comunidad pequeña con dos escuelas primarias, un teatro y una mancha urbana, que abarcaba lo que hoy es el Centro Histórico, aproximadamente.



Los días de plaza se efectuaban los martes, viernes y el domingo; el primero de estos era el importante como hasta ahora. El cobro de derechos representaba para el Ayuntamiento un ingreso imperativo para satisfacer necesidades públicas.

De todas las ramas económicas habidas en el registro de ingresos del Ayuntamiento, el Tianguis o Mercado resultaba ser el mas satisfactorio por que erogaba muy poco e ingresaba bastante numerario.

Durante la primera década de este siglo los proyectos de electrificación empedrado, agua potable, línea telefónica, y otras mejoras materiales hacia el progreso, estaban condicionadas al éxito que tuviesen las autoridades municipales en la administración y cobro del tianguis.

En 1903 el Presidente Municipal Ignacio Téllez hace una minuciosa descripción de lo que fue el mercado y lo que representaba para el municipio y su sociedad.

“ha surgido la imperiosa necesidad de un mercado que llene las exigencias de la población. Día a día se acentúa la marcha progresiva de Texmelucan, las vetustas casas se están transformando en cómodas habitaciones, la población se ensancha y cada día que pasa aumenta el comercio ; las transacciones que se verifican los días martes al intemperie y motivadas por ser día de plaza requiere protección contra los elementos de la naturaleza.

La pequeña plazoleta central y que hasta ahora sirve de mercado, es además insuficiente para el comercio, para el trafico, inadecuada para el objeto al que actualmente se le destina.

En la época de calores se hace intolerable la atmósfera con la aglomeración de gente y lo incomodo de las sombras que se colocan al frente de los puestos; en la estación de lluvias el aspecto de nuestra plaza es desolador, los baches abundan, los puestos diferentes se ven sobrenadar y los compradores al guarnecerse de la lluvia y evitar el lodo no verifican sus compras como deberían”.

Antes de 1917 y ante la imposibilidad de construir un edificio para un mercado funcional, la autoridad municipal implementó acciones para regular el comercio, el tráfico y la imagen de la plaza; cada año se publicaba el Bando de Policía y Buen Gobierno, mismo que con pequeñas reformas o adiciones siempre incluían artículos que prohibían entre otras cosas: vender todo tipo e alimento insano, introducir carne de animal muerto por enfermedad, frutas descompuestas, agujerear el piso para poner manteados o parasoles; dar pastura a los caballos; transitar armado por la plaza; ocupar mayor espacio otorgado por el inspector; estorbar con carga y descarga; tránsito de carros, carretas y carretillas por los costados de la plaza los días de tianguis, y todo tipo de actos que atentaran contra la moral y decoro de a sociedad; los infractores eran penalizados económicamente o con días de arresto.

Para el cuidado de la imagen pública, el Ayuntamiento obligaban a los comerciantes a construir jacalones con techo de tajamanil , barnizado con pintura de aceite y los costados de manta blanca, no permitían colocar respaldos por que atrás se cometían abusos y actos indecorosos.

El comercio en la plaza se hizo insoportable para 1917 y en un intento por darle solución, el Presidente Baraquiel Flores Castillo permitió que se instalaran en los patios, de la Estación de Ferrocarril Interoceánico, acción que no fue tolerada por la Superintendencia de los Ferrocarriles Constitucionalistas de México, exigiendo la expulsión de los comerciantes.

De hecho al año de 1917 es un año sumamente importante para la historia de San Martín y de la futura evolución del tianguis. Con gestiones del General Domingo Arenas y sus ideas agraristas logró que le empresario y hacendado español Marcelino G Presno fraccionara el terreno “Xolalpan” ubicado al oriente de la ciudad, cediendo al Ayuntamiento todas las calles resultantes del fraccionamiento y un terreno destinado exclusivamente para construir el mercado público.

El 18 de Noviembre de 1917, inauguró al mediodía el “Mercado Vicente Guerrero”. Pero el problema el mercado solo se había trasladado de lugar, ahora, el nuevo terreno más grande, lleno de jacalones y cada martes , viernes y domingo, un área llamada tianguis se congestionaba con la llegada de numerosos comerciantes y compradores.

Esta situación se mantuvo sin variaciones hasta el año de 1928, en que se hicieron avances significativos. Al parecer el nuevo sitio quedaba “demasiado lejos” para la ciudadanía que no concurría a él, hecho que favoreció el crecimiento y proliferación de ambulantes, sobre todo en las calles 5 de Mayo e Hidalgo.



Las autoridades municipales propusieron una nueva reubicación del tianguis para trasladarlo a los terrenos despoblados de los ejidos conocidos como la “Ixtla” (hoy colonia Morelos), en el sitio que alguna vez sirvió de pista de aterrizaje.

Entre 1928 y 1937 se construyó el Mercado Municipal Domingo Arenas; pero desde el inicio hubo problemas entre los locatarios de puestos fijos y los que ocupaban el área de tianguis, más los conflictos con los ambulantes que ocupaban los martes y viernes las calles aledañas al mercado.

Las décadas de 1950 y 1960 consolidan la trascendencia del comercio en la ciudad, con la característica de que los ambulantes se han posicionado del tianguis en dos días a la semana, y se perfila la especialización de productos: ropa y calzado los martes, y verduras los viernes.

Las décadas de 1970 y 1980 con los cambios socioeconómicos del país, crecen las actividades mercantiles informales y el ambulantaje toma posesión de las calles aledañas al Mercado domingo Arenas y se desbordan a las céntricas de la ciudad de San Martín.

La competencia desleal hace su parición y van a la baja las ventas de los locatarios del mercado municipal y comerciantes establecidos, que optan por salir a las calles y banquetas de los frentes de sus casa y negociaciones.

Surgen la primeras agrupaciones en defensa de los ambulantes, que chocan con los intereses de los locatarios del mercado y con las cámaras para los comerciantes establecidos. La autoridad municipal sigue usufructuando los beneficios por derechos de piso y comercio; pero comienza a ser rebasada en la gobernabilidad y control de tianguistas y ambulantes.

Entre 1980 y 1990 el tianguis semanal de la Ciudad de San martín Texmelucan se ha especializado en la venta de ropa por mayoreo y medio mayoreo y zapato, y se refuerza la combinación con otras mercaderías como la venta de insumos agrícolas, abarrotes, alimentos y de pulgas.

Los comerciantes intermediarios han sido sustituidos o desplazados por los fabricantes directos de la ropa, que abaratan aún más los costos de compra y consolidan esa cualidad como la principal atracción para los compradores, pues el margen de sus ganancias es tan generoso que pueden realizar operaciones como submayoristas y revendedores de primera instancia.

La evolución natural del tianguis aprovecha la incapacidad de la infraestructura económica del municipio responder a la demanda de empleo de la población y en gran número de desempleados se incorporan al sector informal un gran numero de desempleados en busca de un medio de subsistencia y mejoramiento en sus condiciones de vida. La creciente migración del campo a la ciudad y las consecuencias acelera el proceso.

En 1987 en tianguis ambulante que se realiza en San Martin Texmelucan abarca 35 calles de extensión en las cuales se efectuaban toda clase de giros comerciales, la población de vendedores era superior a los 5 mil y los compradores a diez mil.

Los conflictos en el área fueron provocados por la saturación y concentración de las actividades de comercialización, ya que los tianguistas que llegaban distribuían sus productos en las aceras de las calles y en puestos improvisados y ubicados desordenadamente; repercutiendo a la circulación peatonal y vehicular, ya que estos son de tamaños y medidas desiguales.

La funcionalidad anárquica del tianguis, que ya era completamente de ambulantes provocaba una serie de problemas como: contaminación ambiental, grandes cantidades de basura, altos decibeles de ruidos y sonidos, inseguridad individual tanto de vendedores como de compradores por el hecho de que la vigilancia policíaca era insuficiente, asimismo proliferan los robos, atropellos y accidentes, e ingobernabilidad.

Los resultados y consecuencias sociales, económicas y políticas tomaron magnitudes lamentables e inesperadas; había que dar solución gubernamental y política al asunto.






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BREVE HISTORIA DEL HOTEL “LA GRANJA”

La vocación de San Martín Texmelucan para ofrecer hospedaje tiene raíz en sus propios orígenes. Desde el principio, el hecho de que, primero el pueblo y luego la ciudad hayan sido trazados a la vera del Camino Real México – Veracrúz sentó las bases para el surgimiento de una serie de establecimientos destinados al descanso de viajeros y comerciantes, reposición de carruajes y cambio de animales de tiro.

Se les llamó “ventas”; pasado el tiempo se conocieron como “postas”; posteriormente vendrían los “hostales” y en nuestros tiempos los “hoteles”. Cada denominación en sí es un concepto que es un conjunto de servicios.

Las “ventas” era un lugar perdido entre la montaña; lugar de refugio para evitar los saltadores del camino y sus servicios incluían un establo, cama de paja, y tal vez alimentos para reponer fuerzas. Las “postas” incluían reposición de caballos y carruaje, cuarto y cama con decencia para descansar, además de la venta de alimentos y otros servicios. Las ventas y postas son propias de los siglos XVI al XVIII.

Por su parte, el siglo XIX dará la bienvenida a los “hostales”. Es la versión más cercana al moderno hotel. Un sitio seguro, limpio, cómodo, con cuartos individuales, comedor, y baño para el aseo personal; además de proporcionar servicio para reponer los carruajes, herrajes de los animales y caballerizas para dar descanso a las recuas. Generalmente estarán apostados a la orilla de un camino o vía de tráfico constante.


En el concepto de “Hostal” se dio el nacimiento del Hotel La Granja en el último tercio del siglo XIX. Sin embargo, para 1898 aparece en el padrón de establecimientos comerciales que pagaban sus contribuciones al Ayuntamiento de Texmelucan.

Surge justo en el momento de la “primera industrialización” de Texmelucan. Y al juzgar por el registro de sus ocupantes, en su mayoría son comerciantes que llegan de la Ciudad de México, Veracrúz y Puebla, por vía del Ferrocarril Interoceánico, y que viene a negociar las semillas de los hacendados y las mantas de las fábricas textiles “San Martín” y “El Pilar”.

Fue ubicado en la confluencia que hacían el camino Nacional México – Puebla y el carril que conducía a la Estación del Ferrocarril. Posición que lo consolidó en la preferencia de los viajeros, pues captaba tanto a los automovilistas como los usuarios del tren, fundamentalmente. Además su cercanía con el Palacio Municipal, la Plaza, y los templos católicos era un beneficio mayor de seguridad y comodidad para sus huéspedes.

Con la puesta en marcha en 1920 de la carretera petrolizada México- Puebla el Hotel registra su mayor expansión en cuanto al número de cuartos en servicio. Pronto obligó el cierre de antiguos hostales ubicados en sus cercanías.

Entre 1930 y 1945 vive la época dorada del turismo extranjero; principalmente del norteamericano que se dirigían al sur y sureste del país. En las viejas guías e itinerarios de viajeros el nombre del Hotel La Granja como sugerencia obligada.

En la “segunda industrialización” de Texmelucan ocurrida entre 1960 y 1983 el Hotel sigue vigente en su posicionamiento. Sin embrago, ha perdido preferencia por su escasa remodelación y por no introducirse en los nuevos conceptos del turismo moderno. A mediados de los años 90s y principios del siglo XXI el hotel ha perdido supremacía, y sin ideas innovadoras en el servicio parece sucumbir ante nuevos conceptos de hospedería.

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BREVE HISTORIA DEL ANTIGUO PALACIO MUNICIPAL


En el siglo XIX edificio constaba al inicio de dos casas ubicadas en el Camino Nacional a la salida rumbo a México; una era botica y la otra una tienda de tabacos. Sus dueños originales fueron la familia González Angulo.

El 13 de abril de 1831 la adquirió el ilustre Ayuntamiento por conducto de Don Julio Vicente Alcívar Síndico del pueblo y se dispuso instalar ahí la cárcel municipal.

En 1857 la casa vecina estaba hipotecada por el Fisco federal y el ayuntamiento pagó los mil quinientos pesos de deuda y se hizo propietario de un extensión mayor. En 1898 la Presidencia Municipal se trasladó de una casona ubicada al frente de la plaza pública, a este edificio que había acondicionado para Palacio Municipal.

En 1900 nuevamente el Ayuntamiento bajo la presidencia de Enrique Quiróz hizo la compra de un terreno baldío extenso llamado la “alcantarilla” y que daba hasta la vía del ferrocarril, con la finalidad de albergar los corrales de la caballada de la Policía Rural y de un espacio para el mercado de la ciudad.

El frente de las casa fue restaurado en tiempos del Presidente Heriberto Genis, de la presidenta Luz María Martínez y de Ismael Rondero López. Sus diferentes espacios de oficinas fueron ampliaciones que se fueron construyendo entre 1954 y 1981.

El edificio además de haber sido Palacio Municipal, también sus instalaciones han servido para escuela en diferentes épocas; mercado público; sede para regimientos militares; gimnasio deportivo; salón de bailes donde tocaron las mejores orquestas del país; estadio de básquet bol profesional; centro de acopio; refugio temporal y recinto para informes de gobierno, entre otras utilidades públicas.

En 1962 se velaron los restos del héroe nacional “Ignacio Zaragoza”;
En 1968 recibió a la Antorcha Olímpica;
En 1985 recibió a Los Símbolos Patrios;
Diferentes Marchas Nacionales han pernotado aquí, con sus históricos personajes;
Miles de peregrinos encontraron refugio en el auditorio.
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“MUJERES SOBRESALIENTES EN TEXMELUCAN, I”

En el marco aún del Día Internacional de la Mujer y con la motivación por el hecho de que en los últimos días, en materia legislativa se han aprobado tanto en el ámbito federal como en el estatal, leyes que dan mayor protección e impulso a los derechos y privilegios de género, a las mujeres de todas las edades, se me invitó a proporcionarle a los amables lectores asiduos a este medio, datos e información que nos permitan redescubrir y dar amplio reconocimiento social, a las mujeres que han destacado en diferentes ambientes en Texmelucan ó que siendo oriundas de este municipio han tenido un rol determinante para la sociedad de su tiempo en otros espacios de México y del mundo.

A partir de este número, estaremos publicando las biografías y las acciones de mujeres de Texmelucan vinculadas a la educación, al deporte, al gobierno, a la ciencia, a la fe, a la filantropía, a la política, a la gastronomía, etc.


Adelantamos la trascendencia y rol histórico de Margarita Gómez Salas; Lucía Salazar Garrido; Elvira Farfán; Guadalupe Briseño Ríos; Sandra Luz Escorza Melo; Concepción Briseño González; Noemí Jiménez Vázquez; Zoila Patricia Montaño; América Soto López; Esperanza Ramos María Eugenia Vázquez y otros tantos personajes femeninos, que nos sorprenderán por su actividad callada pero de gran impacto social.
Comenzaremos al azar en congruencia al reconocimiento sin distingos del trabajo y acción de las mujeres sobresalientes en Texmelucan.


LUZ MARÍA MARTÍNEZ CONTRERAS 1957-1960

“Primera presidenta municipal en el Estado y tercera a nivel nacional. Nace el 7 de agosto de 1938 en San Martín Texmelucan. Cursó sus estudios primarios en la escuela benito Juárez de su ciudad natal. Posteriormente curso la Secundaria y la Carrera de Contador Privado en el Colegio Central de la ciudad de Puebla, obteniendo su título con excelentes calificaciones. Realizó también un curso de Trabajo Social en el tribunal para Menores en México D.F.

En 1956, cuando apenas contaba con dieciocho años, fue invitada a participar como regidora de una planilla contendiente para ocupar la presidencia municipal de Texmelucan. Sin embargo, después de efectuadas las elecciones y debido a los conflictos entre las planillas participantes, se toma el acuerdo de designarla presidenta municipal siendo en esa época gobernador del estado Fausto M. Ortega” (Soto López, América: “ Mujeres Poblanas” Pág. 118, 1992; COESPO).

De las actividades y acciones que logró desarrollar como presidenta municipal destacan:

Se consiguió de los permisionarios de la Línea de Autobuses “Flecha Roja” México- Veracruz donaran un edificio destinado a la Escuela Primaria oficial; en ese orden que el gobierno del Estado sostenga al personal docente.

A iniciativa del Ayuntamiento se creó el plantel educativo “Casa Municipal de la Mujer Campesina”; el gobernador donó dos máquinas de coser y el Presidente de la República otras tres. Siendo el primer instituto de capacitación para el trabajo en la región

Se sostiene económicamente el Centro de Enseñanza para la Alfabetización. Subsidios a las escuelas oficiales. Apoyo material y subsidio a la Escuela Secundaria por Cooperación “Rafael Ávila Camacho”. Se adquirió un aparato de sonido para la Presidencia que prestaba a las escuela.

Apoyo económico para la Feria regional que venía decayendo. Se celebró la X Feria Regional de noviembre subsidiándola con 5 mil pesos por parte de la Secretaría de Agricultura y Ganadería; con la venta de votos del Certamen de reina se destinaron 21 mil pesos para la construcción de la Plaza del Charro.

Reparaciones generales en el Mercado Domingo Arenas. El Parque Hidalgo embellecido con su jardín. En el Rastro Municipal se expidió el Reglamento para garantizar la salud pública. Se estableció el Centro Materno Infantil que desempeñará sus funciones bajo la dirección de un patronato. Quedó constituido el Comité Pro- Monumento a la Bandera.



Se logró la condonación del adeudo por $100,330.00 por aguas potables que se tenía con la Secretaría de Recursos Hidráulicos, no pudiendo con el de alcantarillado por que lo impide la ley; terminando sus funciones la Junta Federal de Aguas Potables para transformarse en Gerencia, así la tesorería recibe subsidio por $1,500.00.

Se visitaron periódicamente los pueblos tratando de ayudar a las Juntas Auxiliares a resolver sus problemas. Con la cooperación de la Fábrica El Pilar se uniformó a la policía. Se conmemoraron las festividades cívicas destacando entre las tradicionales la Adquisición del Derecho Ciudadano de la Mujer.

Con apoyo de la Empresa que construye la Autopista se mejoró el camino a San Baltasar Temaxcalac. La reconstrucción del Palacio Municipal con inversión de $129,913.11. se construyeron sanitarios en el patio del Cuartel. Se lanzó la iniciativa de que por suscripción pública se erigiera un Monumento a la Bandera Nacional y hubo colaboración inmediata con el Sr. Ángel Fernández Jr. Quien donó el terreno, siendo inaugurado el 12 de Junio de 1959 por el Gobernador Fausto M. Ortega.

Se logró alinear un tramo de la calle Juan C. Bonilla. Se hizo la apertura de la prolongación de la Av. Josefa Ortiz de Domínguez en el cruce con Xicohténcatl. Se conservaron los prados del Parque Hidalgo y los de la Av. Libertad Sur que en cada feria se deterioran. En el Mercado Domingo arenas se repararon cortinas y los techos. En el Rastro se construyeron un baño y sanitarios: se continuó con el alineamiento de banquetas en las avenidas Libertad norte y sur. El ayuntamiento concluyó los trabajos del Monumento a la Bandera.

Posteriormente fue regidora del ayuntamiento y realizó actividades políticas para su partido, y se involucró en diferentes actividades político administrativas del gobierno del estado.

Los texmeluquense le tienen en buen aprecio. En el año 2006 la LVI Legislatura del H. Congreso del Estado de Puebla, rindió homenaje a mujeres poblanas distinguidas entre ellas, a nuestro personaje femenino.

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BREVE HISTORIA DEL OBELISCO DEL AGUA POTABLE. AVENIDA LIBERTAD SUR, BANQUETA DEL FRENTE DE LA PARROQUIA DE SANTA MARÍA MAGDALENA.

En la banqueta del frente de la Parroquia de Santa María Magdalena se encuentra un obelisco rústico y de escasa altura, hecho de cantera gris y roja, a manera de mampostería. Desde finales de los años setentas y hasta finales de los noventas del siglo XX, tuvo una triple función. La primera era la de abastecer de agua potable mediante una toma popular dispuesta al público en un nicho; la segunda era conmemorar la introducción del agua potable para una población creciente en la cabecera municipal; y la tercera embellecer con su arquitectura a la avenida Libertad. En la portada del obelisco se encuentra una placa de bronce que tiene inscrito:

“1946
ABASTECIMIENTO DE AGUA POTABLE
SAN MARTÍN TEXMELUCAN, PUE.
CONSTRUIDO PARA ESTA POBLACION POR LA DIRECCIÓN DE COOPERACIÓN INTERAMERICANA DE SALUBRIDAD PUBLICA DE LA
SECRETARIA DE SALUBRIDAD Y ASISTENCIA EN COLABORACIÓN CON EL INSTITUTO DE ASUNTOS INTERAMERICANOS”


ANTECEDENTES.

El agua potable fue introducida en la ciudad desde 1903, misma que era abastecida en fuentes públicas, y donde la gente acudía con recipientes a extraer el agua para sus hogares. En algunas casas se metió la red de tubería, pero no era una generalidad pues los usos y costumbres no tenían mucha consideración para la salubridad pública.

El Ayuntamiento emitía los bandos de policía y buen gobierno prohibiendo que a los animales y las bestias se les permitiera beber de las fuentes públicas. Era común que las fuentes tuvieran en sus depósitos basura que contaminaban el agua e incomodaban a los usuarios.

En la década de los treintas las autoridades y ciudadanos aceptaron el concepto salubre de modernizar la red de drenaje y de efectuar la construcción del sistema de aguas potables y ya se estudiaba y proyectaba el sistema de alcantarillado, aunque esta población ya contaba con un sistema de atarjea para dar salida a cierto sector de las aguas negras y aguas de lluvia se le hizo un estudio habiéndoselo considerado inadecuado, tanto por lo indicado anteriormente, como por tener varios desfogues, tanto en el rió Cotzala como el de Atoyac, dado el uso que se les daba en lugares para lavado, baños y algunos riegos, contaminando las aguas.

Debido a estos inconvenientes, se proyecto un alcantarillado sencillo, para dar salida exclusivamente a las aguas negras, no si a las pluviales, para lo cual se dejó el actual.
Fue necesario pues, bajar todo el nivel del nuevo alcantarillado 50cms, y pasar en esta forma debajo del viejo, ocasionando con esto mayor costo, además, en los lugares donde se encontró en malas condiciones esta atarjea, se le hicieron las reparaciones necesarias.

La aprobación de este proyecto se hizo el 21 de Noviembre de 1946, y habiéndosele asignado esta obra a la D.C.I.S.P. (“Dirección De Cooperación Interamericana De Salubridad Publica”) Fue denominada la “Mex- Sew-12”. Los trabajos fueron terminados el 24 de Abril de 1948, habiendo trascurrido 299 días.

FINANCIAMIENTO DE LA OBRA:
De conformidad con el convenio original signado entre los gobiernos de Estados Unidos del Norte y de la Republica Mexicana de fecha 2 de Julio de 1943. así como en los suplementos de fechas 6 y 7 de diciembre del mismo año, se aprobó y se autorizo la asignación de $400, 000.00 para la realización de este proyecto de San Martín Texmelucan.

De acuerdo con el convenio la Dirección de Cooperación Interamericana y de Salubridad Pública, fue la asignada para llevar acabo la administración de la construcción del sistema de alcantarillado en la misma forma que lo fue el sistema de agua potable , se hace notar que a pesar de haberse asignado para este proyecto la cantidad de $400 000.00 solamente fueron gastados $235,100.61.

AGUA Y ALCANTARILLADO:
Los proyectos del agua potable y alcantarillado fueron calculados por una población de 21,779 habitantes en el municipio y 8162 en los limites de la localidad, datos del censo de 1940. Pero consideraron que la población debió aumentar entre 12,000 y 15,000 habitantes.


AGUA Y ALCANTARILLADO:
La principal fuente de abastecimiento de agua potable para la ciudad de San Martín Texmelucan era el sistema llamado “ Los Alcanfores”; pero este había disminuido considerablemente sus gasto hasta tener entre 6 y 9 litros por segundo, cantidad muy reducida para las necesidades de la población, la causa de la disminución que la tubería estaba perforada, asolvada y tapada con raíces de los mismos alcanfores, se cambio la tubería y se desenvolvió, una vez terminadas las obras se obtuvo un nuevo aforo de 18.1 litros por segundo.

Aun así, y satisfaciendo la necesidad de abastecimiento de las tomas de instalación , se ordeno que se captara de los manantiales de “San Miguel y la Luz”. El de San Miguel, estaba al sur de la población con un gasto de 9 litros por de segundo, el de “La Luz” al sureste con la gasto de 11 litros por segundo, con las tres fuentes de suministro, mas de la otra no especificada, pero ubicada cercad del de “La Luz” se aumentaría el gasto a 41 litros por segundo cantidad para abastecer 3,000 tomas.

Con ello se pensaba en servicio eficaz para los próximos 10 años o mas, cuando la población tuviera 16,000 habitantes.

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FUNDACIÓN DEL PUEBLO, EL ASCENSO A CIUDAD Y LA MODERNIDAD. SAN MARTÍN TEXMELUCAN DE LABASTIDA, PUEBLA.

El pasado socio histórico de San Martìn Texmelucan es milenario; al estar ubicado en el Altiplano Central Mexicano su devenir abarca todo el Proyecto Mesoamericano. Todo comenzó por el 1600 antes de Cristo, con los de Otomangues que llegaron a ocupar el territorio de Moyotzingo. Posteriormente, del 1200 a. de C. al 500 de nuestra era, llegaron los Tetlamixtecas-otomíes, que ocuparon los sitios de Tecaltzingo, Tepatlaxco y el mismo Moyotzingo. A esos grupos étnicos les sucedieron los Olmecas-xicalancas; Nahuas; Otomíes y Nahuas de parentesco Azteca;, quienes ocuparon distintas zonas del municipio.

Cuando los españoles llegaron al Valle de Texmelucan, en 1520, encontraron a los pueblos de indígenas naturales de Moyotzingo, Tlanalapan, Tepatlaxco, Tuxco y Tecaltzingo. En lo que actualmente, es la Ciudad de San Martín Texmelucan de Labastida, había un bosque de pinos y encinos, de terreno anegoso y casi despoblado. Entre los años 1530 y 1560 el valle de Texmelucan comenzó a ser poblado por los primeros colonizadores españoles, transformando el entorno, destinándolo al cultivo de trigo e introduciendo otros productos europeos.

El 11 de noviembre de 1587 se ordenó la repartición de sementeras e indígenas del Valle de Texmelucan para esos colonizadores, sentando las bases definitivas para la fundación del pueblo de San Martín. De las primeras haciendas establecidas destacan la “San Martín “ y la San Cristóbal”, y de alguna de ellas surgió el barrio de indígenas naturales, que sirvió de base para hacer la congregación entre 1598-1610.


Ejecutando la orden real de proteger al indígena de los abusos del colonizador, don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, Virrey de la Nueva España, dio comisión el 30 de octubre de 1598 a Juan de Maldonado y Montejo, para congregar y reducir a los indios de Huejotzingo, en sitios donde se les habría de urbanizar y cristianizar. Con este hecho histórico ocurriò la fundación del pueblo de San Martín Obispo.

El pueblo se fundó con título de San Martín Obispo, pero entre 1600 y 1640 tuvo varios nombres toponímicos o geográficos: “San Martín de los Españoles”, “ San Martín Tlauhzinteco de los Españoles” y “San Martín de los Coches”. Fue hasta después de 1760, en que definitivamente se le conocerá como San Martín Texmelucan, en referencia al valle de encinos o tetzmoles donde surgió.

En sus orígenes el pueblo dependió políticamente de Huejotzingo, donde radicaban las autoridades civiles; en lo relativo a la administración de almas, dependía de la Parroquia de San Salvador el Verde. En ese tiempo, el poblado se ocupaba entre otras actividades a suministrar servicios de alimentos, abastecimiento y hospedaje a los viajeros que transitaban el Camino Real México – Veracruz, mediante ventas y postas.

El Convento Franciscano de los Frailes Descalzos de la provincia de San Diego de México conocidos como “los dieguinos” se fundó en 1615 dedicando su templo a Santa Maria Magdalena pasando a depender de la Parroquia de San Martín Obispo que fue erigida en 1686 y su demarcación quedo constituida con los pueblos que ahora forman el municipio, menos El Moral que pasó de barrio a pueblo hasta 1918 por gestiones del líder agrarista Manuel P. Montes, siendo esto el antecedente directo de la actual delimitación geográfica del municipio.

Durante los siglos XVII y XVIII la región de Texmelucan se convirtió en la principal zona cerealera de la Nueva España, compartía su fama con Querétaro y el Bajío, por la excelente calidad de su trigo, el cual llegó a exportar como harinas a Europa. En estas centurias la vida social y económica estaba matizada por los dogmas del catolicismo a través de los obispos y párrocos.

El comercio de los productos agrícolas y el transporte de mercancías por el Camino Real México - Veracruz motivaron que en la plaza de armas se instalará semanalmente, los martes y viernes, un tianguis con mercaderías de la región. Su importancia de tráfico y mercado creció, obligando a las autoridades a instalar una garita para el cobro aduanal, haciendo de San Martín un pueblo de alcabalas.

Fue en el siglo XIX que el pueblo estará citado en un gran número de fuentes históricas, lo que nos habla del importante rango social, económico y político que adquirió, ya que el Movimiento de Independencia (1810-1821), la Invasión Norteamericana (1847); la Guerra de Reforma (1857-1860); la Intervención Francesa (1861-1863); el Porfirismo (1876-1910) y otros sucesos nacionales serán vivenciados, intensamente, por sus moradores. En el siglo XX, la intervención de los Texmeluquenses en la Revolución Mexicana (1910-1920) y los posteriores hechos históricos del México Contemporáneo, será determinante en la historia regional, estatal y nacional.

Durante el Movimiento de Independencia sobresalen las actividades libertadoras del párroco de San Martín Obispo, el Dr. José Ignacio Couto, hermano de uno de los congresistas Chilpancingo. Caso contrario son las acciones conservadoras del cura José María de Ibarra, sucesor del beneficio de Couto; este párroco patrocinó ejércitos de fieles a la Corona y con ellos combatió a los insurgentes que desde 1812 operaban en esta región. Se tiene documentada la presencia en San Martín Texmelucan y su región, de los ejércitos del general José María Morelos desde 1812. Así mismo tenemos la honra de formar parte de la llamada “Ruta de la Independencia”, ya que en 1821 para finalizar la contienda, en San Martín se llevó a cabo uno de los encuentros entre Agustín de Iturbide y los comisionados de O’ Donojú; y el paso y aprovisionamiento del Ejercito Trigarante, con destino a la Ciudad de México para entrar triunfante en ella y consumar la independencia. Igualmente destaca entre 1813-1818 la figura histórica de Vicente Gómez -oriundo del pueblo de San Martín- un guerrillero regional y bandido local, apodado “El Capador”; despreciado y temido por aliarse a uno u otro bando según su conveniencia, que aterrorizó a la sociedad de la época, por el carácter atroz y deshumanizado de sus crímenes.

Durante las primeras décadas del México independiente el pueblo de Texmelucan fue testigo y partícipe de la lucha entre liberales y conservadores. En 1846, sobrevino la guerra entre México y los Estados Unidos a causa del conflicto con Texas; beligerancia que concluyó en 1848. Texmelucan volvió a participar -debido a su ubicación geográfica-, como objetivo militar estratégico con los planes originados en Washington por el General Winfield Scott, quien propuso avanzar y derrotar a México por la ruta que siguió Hernán Cortés. El 15 de mayo decidieron concentrar todas las fuerzas en la capital de la República para resistir al invasor; de tal manera que el 9 de agosto el General Scott tomó el pueblo dejando una división hasta el 14 de septiembre, desatando una ola de terror.
Años más adelante, como consecuencias de la Guerra de Reforma, con la lucha fratricida entre liberales y conservadores, el 20 de agosto de 1861 la plaza de armas del pueblo de San Martín Texmelucan, era protegida por un pelotón de guardia nacional al mando de los subtenientes Albino Labastida e Ignacio Nieva, quienes fueron sorprendidos por cuatrocientos hombres reaccionarios, que los vencieron. Los subtenientes fueron torturados y asesinados, y sus cuerpos fueron incinerados en un acto de deshonor militar. Por lo insultante del hecho para al naciente nacionalismo, el Congreso del Estado de Puebla honró la memoria de los héroes, decretando el 31 de agosto de 1861, que el poblado ascendía a la categoría de ciudad llevando el nombre de “San Martín de Texmelucan de Labastida”.

Hecho significativo y de distinción para un localidad pequeña que no reunía los requisitos de infraestructura para ser considerada como ciudad; era demasiado pequeña y sin los servicios públicos de la modernidad de aquella época. Sin embargo, el suceso de la defensa de la plaza de armas y el sacrificio de los subtenientes liberales fueron la enorme contribución a la integración de una nación libre y de una Historia patria, que es rememorada por distintas fuentes históricas.

Entre 1861 y 1863 aconteció la Intervención Francesa, los pobladores viven una vez más, las consecuencias de habitar un lugar estratégico. Nuevamente Texmelucan participa en los sucesos de la Historia Nacional. El 9 de abril de 1862 el ejército invasor comenzó el avance a la Ciudad de México. Ignacio Comonfort centró sus fuerzas en Puebla. El General francés Valazé había propuesto en un plan de guerra, apoderarse de San Martín, por considerarlo el punto más abundante de la región, con capacidad de hacer subsistir sus tropas. Después de triunfo mexicano el 5 de mayo de 1862, vendría el prolongado Sitio de Puebla, y es aquí donde el territorio Texmeluquense y sus habitantes adquieren gran significado para la defensa del país. Desde enero de 1863, Ignacio Comonfort al mando del Ejército del Centro se situó en San Martín, con la encomienda de proveer alimentos y municiones a la Ciudad de Puebla; comisión que no logró.

Para la época del Porfirismo, el municipio estaba controlado económica y políticamente por los hacendados; estos por varias generaciones habían venido despojando de sus tierras a los pueblos, por lo cual, en 1879, el General Alberto Santa Fe, motivó con su Ley del Pueblo, la sublevación de los indígenas de la región, quienes atacaron varias haciendas del rumbo, exigiendo el reparto de tierras. Este fue, uno de los levantamientos prerrevolucionarios agraristas.

En 1882 el ferrocarril de tracción animal llegó al Valle de Texmelucan, con una estación de bandera instalada en la Hacienda de San Bartolo Granillo del pueblo de Moyotzingo a instancias de los hacendados y con la gestión de Gregorio Eulogio Guillow propietario de la Hacienda de San Antonio Chautla. En 1889 llegó hasta la ciudad y en 1893 se inauguró la Estación del Ferrocarril Interoceánico.

En siglo XX San Martín vendrá transformándose paulatinamente, pasando de la actividad agrícola a comercial e industrial. Entre 1900 y 1910 se han instalado las fábricas textiles San Martín y el Pilar. El teléfono llego junto con la energía eléctrica y el agua potable en 1903. El movimiento revolucionario de 1910 a 1920 destaca con los movimientos maderistas de la familia Nájera Luzuriaga y posteriormente con los agraristas Domingo Arenas, Cirilo Arenas y Manuel P. Montes. Quienes repartieron tierras provisionales o definitivamente, fundaron colonias campesinas y obreras, despojando a los grandes hacendados.

Después vendría en 1920 - 1930 la década del sindicalismo. Con sus pugnas ínter gremiales, violencia que impediría establecer gobiernos municipales constitucionales. Para la década de 1950 a 1960 san Martín, una vez estabilizado social y políticamente, desarrolla su aspecto comercial, institucionalizado su famoso tianguis, y acepta los proyectos nacionales que lo encaminan a su industrialización.

La década de los 1970-1980 representa la transformación económica, ya que proyectos gubernamentales federales y estatales enfocan la instalación del Corredor Industrial Quetzalcóatl, en donde sobresale el “Complejo Petroquímico Independencia”. La agricultura cede ante la presión económica creciente de la industria y el comercio. Grandes empresas manufactureras de capital nacional y extranjero brindan oportunidades de empleo a los cientos de inmigrantes que anualmente llegan del centro y sureste mexicano. Y cientos de negocios mercantiles y de servicios ofrecen sus productos a un mercado regional de más de 300 mil habitantes.

Cerramos el siglo XX e iniciamos el XXI con cambios de voluntad política, ejerciendo el derecho de escoger distinto derrotero político, social y económico. En 1987 el Partido Acción Nacional con Apolonio Méndez Meneses derrota al partido oficial dando inicio a la alternancia en el gobierno municipal. Conciencia ciudadana que es reafirmada en 2007 cuando la ciudadanía elige al Partido Nueva Alianza con Noé Peñaloza Hernández para gobernar y modernizar al municipio y culminar veinte años de un poder alternado entre el PAN y el PRI. El siglo XXI Texmelucan inicia con nuevos proyectos y nuevas alianzas entre sus habitantes, y la ciudad refirmándose su calidad nodal del municipio y la región.

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domingo

HISTORIA BREVE DEL MOLINO DE TRIGO “LA ASUNCIÓN” 1884-1950.

La siembra y producción del trigo y el chile poblano son elementos culturales de la identidad de los Texmeluquenses. El escudo oficial de la cabecera municipal tiene grabadas sus imágenes en los cuarteles. Por siglos la extraordinaria fertilidad de los campos agrícolas y la excelente calidad de sus cosechas de granos dieron fama a las haciendas, ranchos y poblaciones del Valle de Texmelucan, incluso, allende de las fronteras.

Los valles de Atlixco, San Juan del Río, el Bajío y Texmelucan fueron considerados en la época colonial como el “Granero de la Nueva España”, debido a las cuantiosas cosechas y su inmejorable calidad en los granos. El trigo y las harinas que se producían en las haciendas de la región eran muy apreciadas en la Metrópoli y en los demás reinos de España.

“El principal fruto o esquilmo de las haciendas de este partido consiste en trigos de muy buena calidad, que por la mayor parte vienen a las panaderías y cernideros de la ciudad de Puebla.” (Descripción hecha por el Conde de la Cadena en 1806, publicado por Áurea Commnos de la Rosa en 1951, p. 54)

La producción del trigo polarizaba en mucho las demás actividades socioeconómicas regionales, tanto como lo hizo la producción de la plata en otras zonas de la Nueva España. La cercanía del camino real México – Veracruz con su intenso tráfico de viajeros y comerciantes impulsó la compra - venta de trigo.

Las formas de ver y entender la vida diaria igualmente estaban influenciadas por la siembra y cosecha de trigo. Las asociaciones religiosas denominadas cofradías y archicofradías de la Parroquia de San Martín Obispo sustentaron gran parte de sus riquezas en el aprovechamiento del grano recolectado entre los cofrades, entre los cuales figuraban varios hacendados importantes. En la localidad de San Cristóbal Tepatlaxco se erigió “La Colecturía” una enorme bodega de granos, administrada por los jesuitas, espacio exclusivo para almacenar el diezmo entregado en especie.

Incluso en las memorias de los cronistas, viajeros, estadistas y hasta en los partes de guerra de las convulsiones bélicas de todo el siglo XIX, hacen ver que la gran cantidad de trigo recolectado por las haciendas y ranchos hacían que San Martín Texmelucan y su región fueran interesantes atractivos para los visitantes y objetivos en las estrategias militares.

Todos los itinerarios de viajeros y los planes de ataque o defensa del camino a México incluían la visita obligada ó la posesión de esta zona productora para el descanso de las carretas, coches y caravanas, ó en su caso, el acantonamiento de las tropas, por que de esa manera se garantizaba el alimento para los comerciantes o viajeros, y por largo tiempo de cientos de hombres que integraban los ejércitos.

“La fertilidad del llano circundante es muy vigorosa, por que debido a la proximidad de las dos grandes montañas, el Popocatépetl y el Ixtaccíhuatl, se puede obtener un constante suministro de agua para irrigación; abunda en haciendas de trigo en la proporción de ochenta por uno de semilla” (Henry G. Ward:1827: Viajes en el Interior de México)

El crecimiento y evolución de la Ciudad de San Martín Texmelucan de Labastida en las primeras cuatro décadas del siglo XX se debe al comercio de los productos agrícolas entre ellos el trigo. Por lo menos cuatro eran los introductores de granos para la ciudad y de ahí lo distribuían a los mercados de Puebla y México, Distrito Federal.

Sin embargo, en Texmelucan, desde la época colonial y hasta la última década del siglo XIX el aprovechamiento del trigo para producir las harinas y demás subproductos fue una actividad de tipo artesanal, las innovaciones tecnológicas que se hayan empleado son desconocidas; más bien fue una actividad casi exclusiva de los hacendados y rancheros, quienes lo trabajaron al interior de sus fincas.

A pesar de que en esta región los dueños de haciendas jugaron el rol de empresarios, ninguno separó de manera trascendental esta actividad de sus fincas, la practicaron principalmente para el autoconsumo y para una venta incipiente de comercio regional; lo que salía de la entidad era más por su calidad para la gastronomía que por su comercialización a gran escala.

La combinación abastecimiento-procesamiento local, necesarios para la industrialización del trigo fue un propósito mínimo e inestable. El procesamiento industrial del trigo – a pesar de su larga tradición agrícola – tuvo que esperar entre otras cosas a la introducción de la energía eléctrica en Texmelucan, y del ferrocarril; además, pronto fue condicionado por la dinámica del abasto de granos local, teniendo que recurrir en la mayoría de los casos a la introducción de trigo foráneo.

Entre 1870 y 1902 fueron abiertos cuatro molinos destinados a la producción de harinas. Tres de ellos eran de dos hacendados y un ranchero; el Molino de Trigo “La Asunción” fundado en 1884 por la Compañía de Roberto Bazinger era de un mediano empresario proveniente de la capital mexicana.

El Molino de Trigo “La Asunción” aparece en la historia de la ciudad de San Martín en un momento crucial para la modernidad del municipio y del estado. Coincide con el establecimiento formal de Porfirismo y puede decirse que se trata de una iniciativa muy particular de un mediano empresario regional, no ligado a las haciendas como unidades productoras y concentradoras de proyectos agroindustriales.


NOTICIAS DE LAS INDUSTRIAS EXISTENTES EN TEXMELUCAN, 1898

El mismo edificio, donde fue establecido, muestra a través de sus diferentes etapas constructivas, de un proyecto muy particular, pues comenzó utilizando casonas edificadas de la segunda mitad del siglo XIX, para adecuarlas a la maquinaria de vapor que trajo para la molienda del grano.

Su primer propietario no edificó nada especial para instalar maquinaria de molienda ni creó infraestructura específica para ello. Roberto Bazinger su propietario gozaba de un prestigio social moderado entre los Texmeluquenses y en contraparte a los demás propietarios de molinos no tuvo participación política con las autoridades locales, ni participó como concejal.

El Molino de trigo “La Asunción” fue instalado en terrenos del costado izquierdo- trasero del templo de la Parroquia de San Martín Obispo, en predios deshabitados por que estaba la huerta de las cofradías; aprovechó una casona con patio grande cerrado por una gruesa barda que tenía salida al camino de Tlaxcala.

En este tiempo la posición lejos del camino carretero a México pareciera una desventaja, pero aprovechaba muy bien el tianguis de martes y viernes que tenía lugar en la plaza del lugar distante a menos de cien metros y concurrida por cientos de comerciantes de toda la región.

La realidad socioeconómica con respecto al trigo y su transformación era contrastante. Por un lado se tenía un prestigio agrícola ganado a través de los siglos en cuanto a los grandes volúmenes de las cosechas de trigo, a su alta calidad para la cocina, y por ende los subproductos era incuestionables -de esa manera a la región se le tenía como la mejor en este rubro- pero por la otra parte, la industrialización del trigo no reflejaba en casi nada la trascendencia de lo anterior; la aportación de los molinos de trigo en la generación de empleos y en la generación de riquezas era por demás mínimo.

Una primera comparativa estadística para el año de 1903, de los cuatro molinos de trigo, nos hacer notar la trascendencia, de todos en grupo, para la economía local.

MOLINOS DE TRIGO EN TEXMELUCAN EN 1903


Es de hacerse notar la cercanía en cifras en el número de cargas, en los operarios y los salarios que había entre el Molino “La Trinidad” ubicado en la Hacienda de San Miguel Lardizábal o Totolqueme del señor Miguel Nájera Luzuriaga, y el Molino “La Asunción de Roberto Bazinger y Compañía.

En todo caso, el conjunto de factorías procesadoras de harinas apenas si ocupaba a 19 personas, de las 3 mil 385 personas que habitaban en la ciudad y de las13 mil 803 registradas para todo el municipio.

El peso de los molinos de trigo en la ocupación de mano de obra apenas si representaba el 0.56% para la cabecera municipal y el 0.13% para el municipio; derivado de lo anterior se denota que el grado de ocupación aportado por los molinos era insignificante para la absorción de trabajadores.

Pero era sumamente trascendental para la imagen y la fama triguera de San Martín Texmelucan. En todo caso, fue notorio para el proceso industrializador del municipio y del estado en la primera década del siglo XX.

En cuanto al peso de los molinos en el proceso industrializador en el municipio se aprecia de mejor manera al analizar un segundo cuadro estadístico, para el mismo año de 1903, donde se muestra a las industrias establecidas en la cabecera municipal, que era la única localidad del municipio que registraba la presencia de factorías.

INDUSTRIAS ESTABLECIDAS EN TEXMELUCAN, 1903

De los 386 trabajadores de las industrias establecidas, las textileras eran las de mayor rango con el 93.26%, mientras que los empleados en las harineras apenas registraba el 4.92%.

Para el año de 1905 Roberto Bazinger reportó a las autoridades municipales que tenía laborando a 11 personas, incluyéndose él; sólo uno venía de un pueblo y el resto residían en la ciudad, incluso seis de ellos vivían en las casas - habitación del mismo molino.

Entre 1905 y 1908 el Molino de Trigo “La Asunción” pasó a ser propiedad de otro particular, el señor Luis Contreras Martínez, acaudalado local, introductor de semillas, comerciante abarrotero e introductor de implementos y herramientas agrícolas. Se desconoce si fue por venta o adjudicación.

En estos momentos han desaparecido de la escena los primeros molinos y junto al Molino “ La Asunción” está funcionando el Molino “San Martín” de menor tamaño y producción.

Bajo la administración del señor Luis Contreras Martínez hay importantes noticias de mejoras al inmueble e introducción de nueva tecnología; eso permitió a la familia Contreras Martínez mantener en funcionamiento el molino por unas cuatro décadas.

La fama de San Martín Texmelucan como zona productora de excelentes trigos seguía estaba vigente y esa era su máxima distinción en el estado. Prestigio que en la primera década del siglo XX fue incrementado con el naciente proceso de industrialización que ocurría en la ciudad cabecera. Las crónicas de la época así lo demuestran; por ejemplo, en una elaborada en 1908 y publicada en 1910, se anota:

“Fértiles las campiñas de esta comarca producen principalmente un magnífico trigo digno de especial mención el que se cultiva en todo el hermoso valle de San Martín Texmelucan, de fama en casi todos los mercados de la República” (Casarrubias, Luis: 52;1990)

Otro testimonio es muy ilustrativo al iniciar el año de 1910:

“San Martín Texmelucan, pequeña ciudad con unos 7000 habitantes, con un valle fértil y risueño que, además de legumbres, pulque y varios cereales, produce el mejor trigo de la República...

Otra industria de San Martín es el molino del D. Luis Contreras, montado a la moderna con buena maquinaria norteamericana; la harina, como procede de trigo superior, es de magnífica calidad” (Dollero, Adolfo; 1911: 794-796)

Una más elaborada de 1910, con motivo de los festejos del Primer Centenario de la Independencia, dejó anotado con mayor precisión los siguiente:

“Repartidos en diez pueblos que constituyen la municipalidad de san Martín, hay trece mil habitantes que casi en su totalidad se dedican al cultivo de los campos que en esta región son muy fértiles y producen abundantes cosechas de trigo de excelente calidad, maíz y fríjol; así como de chile mulato, ancho y pasilla, que son enviados a diferentes mercados de la república y principalmente a la capital del estado...

Entre los centros industriales que tiene San Martín, se encuentran tres fábricas de hilados, dos molinos de harina y una fábrica de jabón, teniendo por lo tanto una población obrera de alguna consideración” Herrerías Ignacio; 1910: sn pag.)

En Texmelucan el auge de la industrialización del trigo para harinas y salvados, relacionado entre la producción agrícola y su procesamiento local, se mantuvo a no más de seis décadas, entre 1880 y 1940.

La Revolución Mexicana de 1910–1920 y el período de los repartos agrarios de 1920–1930 dieron al traste con la producción de trigo y con ello, para los industriales del ramo, se limitó la compra a buen precio, reduciéndose también su capacidad para adquirir trigo foráneo, mismo que llegaba a través del Ferrocarril Interoceánico, lo que incrementaba sus gastos de operación.

Para 1917 la testamentaria de Luis Contreras Martínez daba aviso al Ayuntamiento de Texmelucan:

“ya se proceden á hacer en el molino “La asunción” propiedad de esta testamentaria, las reparaciones necesarias a fin de tener listo lo antes posible y ponerlo en movimiento. Espero cuanto antes reanudar los suspendidos trabajos...

El 15 de julio de 1917 reinició labores el Molino Harinero la asunción ubicado en la Calle de Reforma Nº 1, cuya negociación girará un capital de cuatro mil pesos” (Viuda de Luis Contreras).

A partir de esta fecha se hizo mayor referencia a la “Viuda de Luis Contreras” para citar al Molino de trigo La asunción. La participación de la factoría en la economía local se circunscribió más a la cabecera municipal y su intervención con las autoridades y sociedad en general se orientó más a los actos de beneficencia.

La Viuda de Luis Contreras siempre tuvo dificultades para sufragar los impuestos municipales que iban de acuerdo al capital en giro. En la década de 1920 para contrarrestar las erogaciones se afilió a la Cámara Nacional de Comercio de Texmelucan donde encontró amplia gestoría para seguir con su industria.

El Molino de Trigo La asunción en 1928 era una factoría más de las 38 establecidas en la ciudad de San Martín Texmelucan; seguía con apenas 6 obreros y con grandes problemas para introducir semillas y pagar sus gastos de operación.



“INDUSTRIAS QUE EXISTEN EN ESTA CIUDAD”
AYUNTAMIENTO DE TEXMELUCAN,1928




Para agravar su situación, el Molino de trigo “San Martín” propiedad del señor Adolfo Guarneros, se había convertido en franca competencia en cuanto a la producción, productos y principalmente en la introducción de semillas.

Una realidad socioeconómica más grave para la subsistencia del molino fue la caída del Valle de Texmelucan como principal zona productora de trigo en el país.

La Secretaría de la Economía Nacional a través del Departamento de Estudios Socioeconómicos, en el informe estadístico referente a “La Industria Harinera” para 1934, da a conocer la nueva situación.

“Producción de Trigo: Zona de la Malinche...

Esta región productora, que es la de menor importancia de las consideradas, comprende todo el Estado de Tlaxcala y parte de los de Puebla y México”.

De los municipios de Puebla se anota en plano secundario a San Martín Texmelucan, donde se apuntaba también la existencia de 2 de los 18 molinos existentes en todo el estado. La fama había quedado en el pasado.

Mientras tanto en 1937 la señora F. M. Vda. de Contreras dejó de existir; de esa forma la Testamentaria de la Viuda de Luis Contreras al cargo del señor Alfredo Contreras.

En el breve lapso que estuvo al frente del molino, se realizaron acciones que alteraron para siempre la constitución del edificio y su arquitectura original. Atendiendo una petición del Ayuntamiento se donó toda la loza del embanquetado del frente del molino y baldosas y herrería de los techos para la construcción del Hospital Municipal ( A.H.S.M.T.; fomento; expediente 1, varios; Presidencia, caja 58/1938)

En septiembre de 1938 el señor Rafael Contreras Martínez informó al Ayuntamiento de Texmelucan que a partir del 22 de julio pasado, se había constituido la Compañía Anónima denominada Molino de Trigo “La asunción” S.A. ubicada en la Avenida Reforma 19 de la ciudad de San Martín Texmelucan, nombrándolo a él como único administrador.

Al iniciar la década de 1940-1950 la testamentaria de la Vda. de Luis Contreras se esforzaría por sostener en Marcha el molino de Trigo “La Asunción” S.A..

El peso en la economía local seguía siendo en algunos aspectos importante, como la diversificación de las ramas económicas, pero no cabe duda que la trascendencia de la industria harinera y su captación de mano de obra iba en picada.


DIRECTORIO INDUSTRIAL 1940


La interpretación de los datos apunta a que de los 805 obreros industriales, el 1.24% lo absorbía el molino; y que de $1 millón 737 mil 170 pesos como capital industrial invertido su porcentaje de participación era del 11.51%. El impacto social del molino para beneficio de la comunidad era mínimo, al igual que cuando inició el último tercio del siglo XIX y la primera década del XX; la diferencia es que estaba en decadencia.

En 1943 el Molino La Asunción con un capital en giro de apenas $100 mil pesos, tenía cierta relevancia para el comercio local. La Cámara de Comercio de San Martín era de las contadas instancias beneficiadas pues como socio aportaba el 10.75% de los ingresos por colecta de socios. Pero era obvio que esta tenía el compromiso de gestionarle todo tipos de apoyos para su sostenimiento. Como el hecho que se percibe en la siguiente nota dirigida a la Unión de Crédito del Comercio y la Industria de Puebla:

“Como desde el mes entrante empiezan las entradas fuertes de trigo a la población, entradas que van aumentando en los meses de julio, agosto y septiembre, será para ustedes quizá una buena oportunidad el venir a establecerse cuanto antes...”

(Archivo Histórico de la Cámara de Comercio de Texmelucan; agosto de 1943)

Quizás el siguiente reporte de la Cámara de Comercio de Texmelucan sea más elocuente de la nueva situación de la producción de trigo y de la operación del molino en los últimos tiempos de administración por parte de la familia Contreras Martínez:

“Nos permitimos informar que en esta localidad hay dos molinos de trigo, que en situación normal venden harina en carro por entero, pero que en la actualidad no lo hacen debido a la escasez de harina por falta de trigo” (informe de Ángel farfán, Presidente de la CANACO en Texmelucan en 1946)

Adelantando resultados se anota que después de 1950 se intentaría sostener la industria harinera en Texmelucan, sin contar, para ello, con el abasto local; el ferrocarril trajo por un tiempo relativamente corto la materia prima que se requería.

La transformación del municipio que dejó al campo como principal rama económica para dedicarse a las manufacturas y al comercio y el estancamiento y retroceso de la ganadería regional contribuyeron, junto con la apertura de vías de comunicación rápidas que facilitaban el traslado barato de las harinas y salvados, contribuyeron a la desaparición en la década de los noventas del Molino de Trigo “La Asunción” del panorama industrial de San Martín Texmelucan.

El Monumento Histórico: Molino La Asunción

Tradicionalmente el Instituto Nacional de Antropología e Historia INAH clasifica de acuerdo a la Ley de 1972 a los Sitios Históricos, como aquellos conjuntos arquitectónicos cuyo valor representativo muestra características de una época histórica determinada hasta el año de 1900. En México dichas épocas corresponden al periodo prehispánico y colonial principalmente. no existe a la fecha una definición clara del valor histórico de los conjuntos arquitectónicos denominados "Sitios Industriales" en nuestro país.

El “Sitio Industrial” es un conjunto arquitectónico y su entorno urbano o rural cuyo valor histórico muestra las distintas etapas de la industrialización mexicana en las distintas épocas de transito de la industria prehispánica, colonial y la propiamente manufacturera del siglo XIX hasta 1940.


FICHA DEL “SITIO INDUSTRIAL”: El Molino de "La Asunción"
Datos generales:

Nombre Histórico: "Molino de Trigo La Asunción"

Nombre Actual: S/N

Domicilio: Centro Histórico de la Ciudad de San Martín Texmelucan de Labastida, Puebla. Entre las Calles Juárez Oriente y Floreció Espinoza; y entre Guadalupe Victoria y 5 de Mayo.

Régimen de Propiedad: Privada

Protección Legal: Catalogado como Monumento Histórico

Zona De Monumentos:Urbanizado, con casas habitación.

Tipo de Industria Original: agroindustria de transformación de alimentos; harinas y salvado de trigo.

Uso Actual: Sin uso, por su deterioro y falta de mantenimiento

Periodo de Funcionamiento: 1884- 1992 ¿?

Época de Construcción Predominante:Siglo XX.

Núcleo Urbano:Edificaciones para la producción: bodegas con estructuras metálicas del siglo XX; área de bodega y administración con elementos constructivos del siglo XX.

Edificaciones de Uso Habitacional: no se percibe ninguna. invasión de vivienda urbana en los alrededores del antiguo molino. edificaciones para servicios: ninguna. edificaciones para use administrativo: se aprecian áreas de administración y bodega.

Infraestructura: En el lado oriente hay bodega para almacenamiento de granos con adecuaciones improvisadas y en el sur oriente hay estructuras metálicas de molienda y traslado de granos y subproductos.

Bienes Muebles: Hay maquinaria de molienda de la segunda mitad de siglo XX “made in USA”.

Administración: El archivo histórico de la compañía, se desconoce su estado actual y ubicación, para la consulta. folleto de carácter histórico sobre la evolución del molino, mandado a hacer por la compañía.

Uso Domestico: El lado poniente que es la zona original de construcción tiene casas habitación de tipo familiar y otros espacios acondicionados como locales de oficina.


BIBLIOGRAFÍA GENERAL Y DOCUMENTOS


1.- Archivo Histórico de Texmelucan: “Estadística Industrial, año de 1903”, Secretaria de Fomento Colonización e Industria. Ramo Presidencia, caja 1; legajo 4, hoja suelta.

2.- Archivo Histórico de Texmelucan: “Estadística Industrial, año 1903”, (fabrica de hilados de algodón “San Pablo”), Secretaria de Fomento, Colonización e Industria. Ramo Presidencia: caja 1, leg. 3, hoja suelta.

3.-Cuenya. Miguel Ángel: “Puebla de la Colonia a la Revolución”, (estudios de historia regional ), 1ª. Edición, México, Centro de Investigaciones Históricas y Sociales, U.A.P. 1987.

4.- Departamento Ejecutivo del Estado de Puebla: “Memoria Instructiva y Documentada”, presentada al XVI Congreso Constitucional, México, Imprenta de la Escuela de Artes y Oficios del Estado, 1901.

5.- Departamento Ejecutivo del Estado de Puebla: “Memoria Instructiva y Documentada”, presentada al XVI Congreso Constitucional. México, Imprenta de la Escuela de Artes y Oficios del Estado, 1905.

6.- Departamento Ejecutivo del Estado de Puebla: “Memoria Instructiva y Documentada”, presentada al XVI Congreso Constitucional. México, Imprenta de la Escuela de Artes y Oficios del Estado, 1907.

7.- Departamento Ejecutivo del Estado de Puebla: “Memoria Instructiva y Documentada”, presentada al XVI Congreso Constitucional. México, Imprenta de la Escuela de Artes y Oficios del Estado, 1909.

8.- Departamento Ejecutivo del Estado de Puebla: “Memoria Instructiva y Documentada”, presentada al XVI Congreso Constitucional. México, Imprenta de la Escuela de Artes y Oficios del Estado, 1910.

9.-Dollero, Adolfo: “México al Día”, 1ª. Edición. México, Librería de la Vda. de Ch. Bouret, 1911; 110 Págs.

10.-Gamboa Ojeda, Leticia: “Los Empresarios de Ayer”,(el grupo dominante en la industria textil de Puebla 1906-1929), 1ª edición (Seminario de Hia. Contemporánea ). México , U.A.P., 1985, 282pags.

11.- Herrerías, Ignacio y Victoria, Mario: “Puebla en el Centenario”, (edición especial de la ilustración), México, Imprenta Lacaud, 1910, 50pags.

14.- Presidencia Municipal de Texmelucan: “Informe Administrativo de la Municipalidad de Texmelucan”, boleta No. 8, Industrias. Archivo Municipal de Texmelucan, caja 7, legajo 1, exp. s/n.

15.- Southworth, John R: “El Estado de Puebla su Historia” (Comercio –Minería-Agricultura e Industrias), tomo VI. México, Gobierno del Estado de Puebla, 1901, 100pags.

16.- Casarrubias Ibarra, Luis: “Mi Patria Chica”; Puebla; México, Gobierno del Estado de Puebla, 1990, 69 pags.

17.- Contreras Hernández, Jesús: “Texmelucan, La Identidad Olvidada”, 1ª Edición. México, Gramica S.A., 1991.

18.- Contreras Hernández, Jesús: “Historia General de la Parroquia de San Martín Obispo”, 1ª Edición. Méxici, Gráficos Odín, 1996.


ARCHIVOS CONSULTADOS

1.- Archivo Histórico de San Martín Texmelucan; H. Ayuntamiento Municipal

2.-Archivo Histórico de la CANACO SERVYTUR Delegación Texmelucan; San Martín Texmelucan de Labastida, Puebla.

3.- Archivo General del Estado de Puebla; Centro Cultural Poblano; Puebla Pue.

4.- Archivo Histórico Parroquial; Parroquia de San Martín Obispo; San Martín Texmelucan, de Labastida, Puebla.

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